El destacado intelectual y político socialista Fernando de los Ríos publicó en El Sol, y luego en El Socialista un artículo en el que hizo comentarios sobre la conducta conservadora de uno de los liberales más destacados, el conde de Romanones, en el mes de enero de 1924, es decir, ya asentada la Dictadura de Primo de Rivera. Al parecer, Romanones había confesado que era un enamorado de la Constitución de 1876. En esta pieza no nos interesan tanto las observaciones de Fernando de los Ríos sobre el político sino las que, al calor de estas declaraciones, hizo de la Constitución de la Restauración, porque nos parecen muy sugestivas por parte de un intelectual tan destacado y bien conocedor de la historia y la doctrina política.