La huelga de los curtidores de Barcelona de 1886
La huelga de los curtidores de Barcelona de 1886 estalló a consecuencia de la negativa de los patronos a aceptar una propuesta alternativa ante la crisis económica que plantearon los trabajadores. Al parecer, los curtidores habían propuesto a los fabricantes que se estableciesen turnos para evitar despidos por la falta de trabajo. Según El Socialista, que siguió de cerca el conflicto, los empresarios se negaron por una supuesta venganza ante el triunfo que habían conseguido anteriormente los trabajadores en relación con su salario. En consecuencia, los curtidores se negaron a trabajar hasta que no fuera aceptada su propuesta. El periódico obrero valoraba mucha esta actitud porque demostraba el poder de la solidaridad obrera. El conflicto se dilató durante unos dos meses.