El mitin de las obreras del hogar en Madrid en 1931
El 1 de marzo de 1931 se celebró en la Casa del Pueblo de Madrid un mitin, que supone uno de los hitos de la Historia del movimiento obrero español de las trabajadoras del hogar.
El 1 de marzo de 1931 se celebró en la Casa del Pueblo de Madrid un mitin, que supone uno de los hitos de la Historia del movimiento obrero español de las trabajadoras del hogar.
Este artículo pretende plantear algunas ideas, en esquema, de lo que supuso el nacionalismo en el siglo XIX, sin pretensiones de originalidad ni de agotar, por supuesto, este complejo fenómeno histórico.
Rafael Martínez López constituye una figura fundamental en la Historia de la educación en España. Un inmigrante en Madrid trabajó en distintos oficios, especialmente en los ferrocarriles donde desarrolló muy pronto un gran compromiso sindical y político en el ámbito del socialismo.
Las huelgas de inquilinos surgieron a principios del siglo XX en diversas ciudades españolas, aunque, al parecer ya en 1883 en un Congreso de trabajadores de Valencia se llegó al acuerdo de promover este tipo de huelgas para que los propietarios bajaran los alquileres. En los inicios del nuevo siglo aparecen en la prensa y en distintos congresos obreros llamamientos para organizarse con el fin de que se rebajasen los precios de los alquileres. En Barcelona se creó la “Sociedad de inquilinos la Unión”. Dicha organización animaba a los obreros a unirse en todo el país para el fin propuesto, para evitar los desahucios y proponiendo la huelga de inquilinos para conseguirlo. El impago masivo de alquileres se podía convertir en un arma eficaz. Tenemos que recordar que la mayoría de la población española vivía en régimen de alquiler. El acceso a la propiedad es un fenómeno relativamente reciente de nuestra Historia contemporánea. Las primeras huelgas de inquilinos se desarrollaron en Baracaldo y Sestao en 1905, donde se llegó a paralizar la vida en esta importante zona industrial. En 1919 destacó la huelga de inquilinos de Sevilla. Ya en los años treinta se dieron grandes huelgas en Barcelona y Tenerife.
En el número 2310 de El Socialista, del día 20 de septiembre de 1915, se dedicó un artículo a homenajear la memoria de Nicolás Salmerón en el séptimo aniversario de su fallecimiento. Se da la circunstancia que en ese año se trasladaron sus restos desde Francia para ser enterrados en el Cementerio Civil de Madrid, en uno de sus panteones más destacados, y donde se puede leer un epitafio de Clemenceau: “dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte”.
A finales del invierno de 1929 se constituyó la Asociación musical Hispania de la UGT, a la que podían pertenecer todos los músicos que trabajasen en Cataluña.
El viejo líder del socialismo catalán, Josep Comaposada, publicó en Justícia Social, semanario socialista editado por la Unió Socialista de Catalunya, en el número 19 (8 de marzo de 1924), es decir, ya en plena Dictadura de Primo de Rivera, un artículo sobre el abstencionismo político en Cataluña.
La Casa del Pueblo de Madrid decidió en el verano de 1913 que su biblioteca fuera circulante, es decir, que los asociados pudieran llevarse libros con el fin de que se disfrutasen en familia, aunque también se aludía a la obra y el taller, por lo que en la decisión primaba fomentar la lectura y, por consiguiente, la cultura más allá del centro obrero.
A raíz del Congreso del PSOE realizado en Valencia en agosto de 1892, los republicanos federales de Vilanova i la Geltrú se hacían eco del programa municipal aprobado en dicho Congreso en su publicación El Pueblo. Aludían a que no había novedad, pero sobre todo que lo que se proponían realizar los concejales socialistas en los Municipios era lo que los republicanos federales querían hacer tan pronto como fuera posible.
En este artículo nos acercamos a las protestas francesas por la instalación de cónsules españoles en la primavera de 1945 en el sur de Francia.
En este trabajo nos acercamos al estudio de una cámara legislativa distinta a las propias de regímenes liberales y democráticos, y en la Historia de España, y más cercana, aunque no igual, a las Cortes franquistas. Estamos hablando de la Asamblea Nacional Consultiva de la Dictadura de Primo de Rivera. Se trata de una experiencia del corporativismo que se inscribe en un contexto general sobre esta filosofía política, pero también concreta de la segunda etapa de este régimen político, caracterizada por el intento de institucionalización del mismo para superar la provisionalidad primigenia.
La Socialdemocracia alemana (SPD) fue la organización política socialista con mayor participación de las mujeres, sin olvidar el empuje de las laboristas británicas y el trabajo de las socialistas belgas, entre los casos que podrían citarse, con organizaciones propias, y que se desarrollaron notablemente durante los años veinte, un momento de auge evidente del feminismo socialista.
Rafael Martínez López es una figura fundamental en la Historia de la enseñanza en nuestro país. Un inmigrante en Madrid trabajó en distintos oficios, especialmente en los ferrocarriles donde desarrolló muy pronto un gran compromiso sindical y político en el ámbito del socialismo.
En varias ocasiones hemos hecho referencia al auge del feminismo socialista en los años veinte. En este trabajo abordamos el estudio de las actividades que las socialistas belgas realizaron a la altura de 1928, fruto de una fuerte organización, una de las más potentes dentro del socialismo democrático europeo, detrás de la alemana.
El proyecto constitucional de 1873, en la Primera República, supuso en materia municipal un cambio muy profundo en relación con la legislación sobre Ayuntamientos que había establecido el liberalismo español, tanto en su versión moderada, como en la progresista, en su idea del Estado centralista que controlaba a los poderes e instituciones territoriales. Planteaba, dentro de la estructura de la República Federal, un poder de amplia autonomía y plenamente democrático. Esta es la causa de la importancia de su estudio a pesar de que no coronase con el éxito.
La Agrupación Socialista y las Juventudes de Mataró arremetieron en febrero de 1911 contra Lerroux. Conocida es la dificultosa relación que tuvieron los socialistas con el Partido Radical desde su fundación hasta el estallido de la Guerra Civil, solamente atemperada, en parte, en el inicio de la Conjunción Republicano-Socialista, y en el momento inicial también de la Segunda República, pero por muy poco tiempo. En Cataluña la relación era aún peor porque había que competir por un espacio social y electoral muy disputado.
“odia el delito y rehabilita al delincuente”
Victoria Kent, flamante directora general de prisiones, intervino en un ciclo de conferencias organizado por la FUE en beneficio de los obreros parados a comienzos del mes de junio de 1931. En este artículo glosamos aquella conferencia, que resumía parte de lo que pretendía hacer en el sistema penal español.
La creación de organizaciones revolucionarias formadas por alemanes fuera de las fronteras de los distintos estados existentes antes de la unificación es una característica de la primera etapa del movimiento obrero alemán. En relación con la Revolución de 1830 París se convirtió en patria de exiliados liberales europeos, pero también de artesanos, obreros e intelectuales con deseos revolucionarios más intensos. En 1832 nació allí la Unión Popular Alemana. Sus integrantes eran artesanos del ramo de la zapatería. Su labor se centró en la publicación y distribución de folletos en alemán para poder distribuirlos en los estados alemanes occidentales.
En varias ocasiones nos hemos acercado a la opinión que el socialismo español desarrolló sobre el sindicalismo católico. En este caso analizamos la posición de un destacado socialista, Vicente Barrio Minguito, que planteó desde las páginas de El Socialista en septiembre de 1915, una interpretación sobre los mismos y sobre la preocupación social de la Iglesia. Interesa, además, por su análisis del papel de la Iglesia en la Historia y en la Primera Guerra Mundial. Barrio fue un fontanero con un intenso protagonismo en el sindicalismo madrileño, además de ser miembro de la Agrupación Socialista Madrileña desde el año 1893.
Los socialistas españoles siempre combatieron por todos los medios al sindicalismo de raíz católica, especialmente desde las páginas de su prensa, con indiscutible protagonismo de El Socialista, pero también en otros lugares como en el Instituto de Reformas Sociales donde intentaron que no pudieran presentarse a las elecciones de vocales obreros bajo el argumento de que no representaban realmente a los trabajadores, sino que era asociaciones protegidas por la patronal con el concurso de la Iglesia, desvirtuándose, supuestamente, el carácter de representación obrera en dicho organismo.
La cuestión de la organización territorial de nuestro país está de plena actualidad con el desafío del nacionalismo independentista catalán y por las renovadas tendencias centralistas de las tres derechas españolistas. Los socialistas llevan un tiempo intentando introducir una solución distinta, o, al menos, un debate, y que llevaba mucho tiempo en un segundo plano; nos referimos al federalismo. Pero, ¿qué es el federalismo?
En distintas ocasiones nos hemos acercado a un tema menos conocido sobre el interés socialista europeo y español en relación con el voto y la mujer. Nos referimos a las campañas emprendidas por los Partidos Socialistas, siendo en esto muy paradigmático lo realizado por el SPD, por ejemplo, en 1912, para que las mujeres animasen a sus familiares masculinos para que acudieran a votar por el socialismo, en momentos en los que todavía no estaba reconocido el sufragio femenino.
A finales de marzo de 1931, en la campaña de las históricas elecciones de abril de 1931, se celebró un importante mitin en Mérida de la candidatura republicano-socialista, que pasamos a comentar en este breve trabajo.
La cuestión de los intelectuales y el PSOE suscitó cierto debate que recogieron las páginas de El Socialista. En un primer momento, siguiendo muy rigurosamente el obrerismo inicial del Partido, el intelectual no era una figura muy valorada positivamente. En esos inicios, el socialismo español estaba formado por una gran mayoría de obreros autodidactas, aunque con una clara conciencia de clase, muy activos, que defendían que la clase trabajadora debía ser la protagonista de su emancipación, alejándose de las fuerzas republicanas progresistas, que habían fracasado en el Sexenio Democrático y que, sobre todo, a fin de cuentas, estaban formadas por miembros de la burguesía. Ese obrerismo, por lo tanto, no veía con buenos ojos a los intelectuales, que dedicaban, como apunta Javier Paniagua, mucho tiempo a estudiar, pensar, analizar y publicar. Para poder estudiar en la España de fines del siglo XIX había que disponer de unos medios de los que carecían los trabajadores, por lo que los intelectuales eran asociados a la burguesía, aunque defendiesen ideas muy radicales. Esos intelectuales no podían entender, en el pensamiento de estos obreros cualificados, lo que era la vida en un taller o una fábrica. En todo caso, intelectuales tuvo el PSOE en sus primeras horas, y avanzando el siglo XX llegarían figuras de renombre en varias generaciones. En ese contexto nos acercamos al caso que aquí nos ocupa.
En varias ocasiones nos hemos referido a las complejas relaciones entre el socialismo español y la masonería a finales del siglo XIX y comienzos del XX, asunto que también ha sido estudiado con más detenimiento y sabiduría por parte de Víctor Arbeloa y Ferrer Benimeli. En este breve trabajo nos hacemos eco, en este contexto, de una noticia publicada a finales de mayo de 1887 en El Socialista sobre una elección de oficiales en la masonería española, un año y medio antes de la más conocida disputa a cuenta de la masonería en el periódico obrero español, y que podemos seguir en la bibliografía que incluimos al final de este artículo.