Sobre las cotizaciones sindicales (1928)

Historia

Pedro García, secretario de la Federación Levantina de Agricultores y Similares, planteaba la cuestión del aumento de las cotizaciones en las sociedades obreras en un artículo que publicó en el mes de diciembre de 1928 en El Socialista.

 

García consideraba que para los socialistas siempre había sido un tema recurrente el del aumento de las cotizaciones en las sociedades obreras, y que, en su opinión, siempre se había estado en contra de las que calificaba como “cuotas raquíticas”, de 40, 50 o 60 céntimos mensuales, que tenían establecidas muchas de estas entidades obreras. Con esas cantidades parecía imposible atender a las necesidades de la organización. Las cotizaciones en las sociedades obreras “femeninas” eran aún más bajas, de entre 15 y 25 céntimos. Así, por lo tanto, no se podía seguir, denunciaba nuestro protagonista. Era necesario subir las cuotas para poder responder adecuadamente a las necesidades de la vida sindical. Había sociedades que no habían subido la cotización en diez años.

Había que tener en cuenta, además, que muchas sociedades obreras no ingresaban en las Federaciones de su ramo ni en la UGT porque sus ingresos no les alcanzaban para sufragar las cotizaciones federativas, y también había sociedades que, estando federadas, no cotizaban por el número de asociados que tenían, viéndose forzadas a ocultar el número de sus componentes porque no tenían resuelto la cuestión de la cuota. También se producían muchos atrasos en el pago de las cuotas trimestrales, y eso siempre era por la insignificante cotización que tenían establecidas las sociedades.

García recordaba que la nueva estructura que se iba a dar la UGT, por acuerdo de su último Congreso, agruparía todas sus secciones mediante Federaciones o Sindicatos nacionales de Industria, los que a su vez se constituirían a base de Federaciones regionales, provinciales, de zonas, comarcales y locales de una misma industria, y que para mantener toda esta estructura y que se pudiera mover sin interrupciones había que contar con una financiación adecuada. Esta era, por lo tanto, otra razón para la actualización de cuotas.

García insistía en que sin sacrificios económicos no había posibilidad de sostener sociedades obreras fuertes. Había que convencer a los trabajadores asociados para conseguir desterrar esas “raquíticas” cuotas.

Hemos trabajado con el número 6203 de El Socialista del 27 de diciembre de 1928.

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