Un concierto pacifista, una crítica al anarquismo, y una defensa del republicanismo y del feminismo (1906)
El título de este artículo llamará la atención a los lectores porque parece difícil relacionar lo que en el mismo se expresa. Intentemos ofrecer las claves.
Esta pieza trata de un concierto pacifista que tuvo lugar en el Círculo Republicano de la barriada madrileña de Puente de Vallecas el primero de enero de 1906, pero, sobre todo, de la crónica del mismo con los comentarios que en ella se vertieron.
Dicho Círculo no llevaba mucho tiempo abierto, y había conseguido poner en marcha dos escuelas laicas, una de niños y otra de niñas. Además, había distribuido la Cartilla Pacifista de Demófilo, que en este mismo periódico estamos glosando cada día, y por fin había organizado el mencionado concierto pacifista.
El periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento glosó dicho concierto en su número del cinco de enero de ese año, elogiando el trabajo realizado. Pero lo más destacado de la crónica fue su alusión al arte derrochado en dicho acto por la profesora Micaela Pino. En la misma se afirmaba que,
“con el imperio que da el saber, y el respeto que infunde el culto desinteresado y sincero al ideal, imponía con su mirada, siempre vigilante, la obediencia más estricta a sus compañeros de orquesta, y aquellos republicanos que rechazan todas las soberanías impuestas, doblaban sumisamente la cabeza ante los mandatos de aquella soberanía musical, que reconocían y aceptaban por su libre voluntad.”
Pues bien, se aprovechaba esto para cargar contra al anarquismo porque se defendía el hecho de que no existía armonía posible en la música sin sumisión a una autoridad, como tampoco en la sociedad. Eso sí, la autoridad no podía ser impuesta, sino elegida, Y por eso, ahí estaría la “firmeza inquebrantable del ideal republicano”. Para aquellos músicos republicanos había sido un honor obedecer la autoridad de la señorita Pino, como la tendrían mañana en obedecer la autoridad que la nación eligiese para ejercer el poder soberano.
Pero había más, porque la crónica terminaba con una defensa de la mujer a propósito del ejercicio musical protagonizado por la profesora Micaela Pino. El periódico se preguntaba por qué la mujer que podia saber, como era el caso, más que el hombre había de tener menos derechos. Para el periódico en aquel concierto pacifista se había desarrollado una lección feminista.