Paul Lafargue y las pequeñas verdades socialistas
Rescatamos un texto de Paul Lafargue sobre lo que denominó “las pequeñas verdades socialistas”.
Estaríamos ante un diálogo entre dos compañeros de trabajo:
“—Compañero de trabajo, se nos asegura que desde la Revolución del 89 y la Declaración de los Derechos del hombre, todos somos libres. ¿Lo eres tú?
—¡Yo! ¡Ya lo creo que lo soy!
—Veamos si es verdad: ¿quién te concede el derecho de trabajar?
— El patrono.
— ¿Quién fija tu jornada de trabajo?
— El patrono.
— ¿Quién fija tu salario?
— El patrono.
— ¿Quién vende el producto de tu trabajo y embolsa los beneficios?
— El patrono.
— ¿Quién te concede ó te quita un día de descanso?
— El patrono.
— Entonces, no tener ningún derecho sobre el producto de tu trabajo, sufrir de la mañana a la noche la ley del patrono, no poder trabajar, es decir, no poder comer tú, tu mujer ni tus hijos sin el permiso del patrono, ¿llamas á esto ser libro? ¡La gran libertad que te han fabricado la Revolución del 89 y los Derechos del hombre! Continuemos: ¿quién tiene la libertad de enriquecerse haciendo trabajar al obrero, á su mujer y á sus hijos?
— El patrono.
—¿Quién tiene la libertad de imponer al obrero, á su mujer y á sus hijos el género de trabajo que le produzca la mayor cantidad de beneficios?
— El patrono.
—¿Quién tiene la libertad de poner en la calle al obrero cuando no le necesita?
—El patrono.
— ¿Quién tiene la libertad de dejar morir de hambre en las calles á los obreros viejos que durante su juventud y su virilidad le enriquecieron?
— El patrono.
— ¿Quién tiene la libertad de hacer sentir el hambre á los obreros que por la huelga reclaman un poco más de jornal y un poco menos de trabajo?
— El patrono.
— ¿Quién tiene la libertad de servirse de los guardias, de los soldados, de los jueces, para refrenar las iras de los huelguistas que él ha arrojado de sus talleres?
— El patrono.
— Pues, camarada, la Revolución del 89 y los Derechos del hombre han dado todas las libertades al patrono y la esclavitud al obrero.” Hoy no se hacen obras en diálogo, un recurso pedagógico y que el propio movimiento obrero empleó. Ahí queda como un material sugerente de consulta.
Hemos trabajado con el número del 13 de agosto de 1911 de Vida Socialista.