Sobre las demandas generales y específicas de los socialistas en Rafael Urbano
En un artículo del mes de noviembre de 1913 en El Socialista, el intelectual socialista Rafael Urbano, a propósito de una ley de inquilinato, realizó unas observaciones que nos parecen sugerentes sobre las demandas de las fuerzas políticas, en general, y sobre las específicas de los socialistas, que queríamos compartir.
Urbano consideraba que las peticiones que se hacían al Estado, al Municipio, y, en general, a los poderes públicos, eran demandas que se podrían hacer desde cualquier partido político, aunque el socialismo español se había apropiado de un sistema de peticiones por el atraso de los “partidos burgueses”, pero que en los países avanzados formulaban, como el Partido Socialista, los demás que aspiraban a conquistar el poder político. Pero Urbano planteaba que había peticiones que eran exclusivamente socialistas, que no podían hacerse por los demás partidos. Eran las demandas sociales, la de intervención para la transformación social. El socialismo sería más que un partido porque pedía algo más que las leyes, que decretos o reales órdenes. Pedía constantemente cambios, mejoras, perfección. Una ley de higiene, pidiera quien la pidiera, era una petición social, pero una reforma en la producción sería una demanda social. El socialismo seguía un método científico, pero la utopía no podía desaparecer de su seno.
Toda la felicidad o dicha estaría fundada sobre un “mundo de ensueño, de un mundo querido y anhelado por el corazón”.
Hemos trabajado con el número del 19 de noviembre de 1913 de El Socialista.