Las denuncias socialistas en Chamartín de la Rosa en 1924

Historia

Celestino Calleja informaba en el número del 28 de agosto de 1924 de El Socialista de los problemas que tenía el municipio de Chamartín de la Rosa en aquel momento, referidos, especialmente a infraestructuras, pero no solo. Debemos recordar que Chamartín de la Rosa era una población con un vasto término municipal al norte de Madrid, que hoy incluiría parte del distrito de Chamartín y todo el de Tetuán. La Agrupación Socialista tenía mucho trabajo que realizar y desde el artículo se prometía abordarlo, aunque se anunciaba que había que empezar por “educar a los ciudadanos en los deberes y derechos”.

 

El primer problema era el del suministro del agua. Los socialistas denunciaban que el Ayuntamiento había concedido a la empresa Santillana el suministro de agua al vecindario y a las fuentes públicas en vez de al Canal de Isabel II. Los socialistas se preguntaban cuáles habían sido las razones para esta concesión cuando el agua de la empresa Santillana se consideraba de peor calidad, sin olvidar que prestaba un peor servicio, poniendo como ejemplo lo que había pasado en la calle de los Pinos. Al parecer; se estaban abriendo zanjas para colocar una cañería más grande que la existente pero todavía insuficiente porque en un futuro no muy lejano no serviría para suministrar agua a un vecindario creciente.Es más, en la Colonia de la Viñas hacia año y medio que los dueños se pusieron en contacto con la empresa para el suministro de agua. La misma se comprometió a servirla a cambio de una fianza de cincuenta mil pesetas. Se cerró el trato, pero la instalación seguía sin hacerse, generando de forma evidente un gran perjuicio a la vecindad. En conclusión, el servicio de agua era muy deficiente.

En cuestión de subsistencias, Chamartín de la Rosa era una población con problemas, ya que los comerciantes vendían más caro allí que en Madrid y sin respeto por el peso. Al parecer, el aceite se vendía veinte céntimos más caro. También era altos los precios de los garbanzos, el arroz, las judías, etc, con una media de diez céntimos más. En relación con el peso el fraude era evidente con el pan porque el kilo era realmente de ochocientos gramos y a veces bajaba a setecientos cincuenta. Las piezas de medio kilo no llegaban a cuatrocientos gramos. Según se denunciaba los vecinos no se atrevían a que el Ayuntamiento interviniese para arreglar esta situación porque se acordaba de otros “arreglos” del pasado y temía que se dejase peor.

Por fin, en materia de comunicaciones también había serios problemas. Los dueños de los terrenos de la barriada de Tetuán de las Victorias se habían reunido con objeto de dirigirse a la Compañía del Metro para pedir que comenzasen las obras de prolongación de la línea uno que terminaba en Cuatro Caminos. En el artículo se explicaba que el objetivo principal de la reunión era hablar del asunto con el fin de que los terrenos subieran de precio, pero se comentaba que lo lamentable era que en este ardid habían caído determinadas personas que no habían visto a tiempo que “entre cortinas” estaban los caciques de la barriada. No se habían atrevido a dar la cara porque estaba muy reciente la prisión que sufrieron algunos como malos administradores de fondos públicos, es decir, que más que reivindicar que llegase el metro se quería especular.