Jaurès y la participación del obrero en el gobierno de la fábrica
En distintas ocasiones nos hemos acercado a las teorías del movimiento obrero socialista sobre el control obrero de las fábricas, sobre la participación de los trabajadores en el gobierno de los centros de producción, especialmente, en los años veinte. Hoy abordamos cómo Jaurés antes planteaba esta cuestión, gracias a un texto traducido por Vida Socialista en su número del 18 de agosto de 1910.
Para el destacado socialista francés el trabajador no era libre. Para que el trabajo fuera realmente libre era preciso que todos los trabajadores pudieran dirigir el trabajo, es decir, que pudieran participar en el gobierno económico del taller como se participaba a través del sufragio universal en la política. Los proletarios representaban en la organización capitalista un papel pasivo. No decidían ni contribuían a decidir qué trabajo se debe hacer, ni qué empleo se daría a las energías disponibles. Sin consultarlos, y la mayor parte de las veces sin que ellos lo supieran, el capital que ellos creaban iniciaba o abandonada tal o cual empresa. Serían, por lo tanto, los peones del sistema capitalista encargados de ejecutar los planes que el capitalismo disponía. Esas empresas eran ejecutadas por los trabajadores bajo la dirección de jefes elegidos por el capital.
Los trabajadores no participaban sobre el fin del trabajo ni a regular el mecanismo de autoridad bajo el cual el trabajo se ejecutaba. Por todo ello, Jaurès consideraba que el trabajo era siervo doblemente, porque iba a fines que no había deseado, y por medios que no había escogido. Así el capitalismo explota la fuerza del trabajo, pero, además, atentaba contra la libertad del trabajador. Por fin, la personalidad de dicho obrero quedaba disminuida con la subsistencia.