Ubaldo Romero Quiñones y los errores del “régimen económico existente”
Ubaldo Romero Quiñones (1843-1914) fue un intelectual, hoy nada conocido, pero muy activo durante el siglo XIX, además de militar, político republicano, ensayista, novelista y periodista, dentro del ámbito del naturalismo. Estuvo en el Partido Republicano Federal, se acercó al movimiento obrero, y algunos historiadores lo consideran un tanto demagogo. Nosotros queremos acercarnos a un texto suyo publicado en 1910 en la revista Vida Socialista, titulado, “El arquitrabe burgués”, es decir, en los últimos años de su vida.
Para Romero Quiñones había tres errores que determinaban el “régimen económico existente”, y que lo hacían incompatible con la libertad, la democracia y hasta con la justicia. Además, esos tres errores imponían un tormento humano y propagaban el crimen, la miseria y fomentaban la lucha social de unos contra otros.
El primer error sería el capitalismo. Hacía que el Estado un instrumento para el martirio humano, falto de equidad y de justicia. Imponía al productor “un oneroso salario”, haciendo “leonino” el contrato entre el capital y el trabajo humano. Era falsa la libertad en el sistema entre ambas partes, capitalista y trabajador, porque aquél se imponía sobre el segundo, mientras que el trabajador que era quien generaba la riqueza y no era libre para determinar el precio de su trabajo.
El segundo error era que la “renta y el alquiler del capital y los instrumentos de trabajo” se imponían al trabajador por el salario o la muerte, y para ello el capitalismo se servía del Estado empleando la fuerza. El autor achacaba este poder a la oligarquía burguesa que hacía imperar el capitalismo y el salario en detrimento de la ponderación de la riqueza y la salud humana.
El tercer error era el “préstamo a retro” que realizaba el capitalismo burgués con apariencias legales. Romero Quiñones insistía mucho en el poder de la plutocracia u oligarquía del capitalismo que se imponía a todos los poderes públicos y hacía que esos poderes actuasen contra el trabajador imponiendo el régimen del salario, pero también a través del desahucio y la usura. Contra ello hablaba de la organización obrera y del empleo de la huelga general.
Hemos trabajado con el número del 27 de febrero de 1910 de Vida Socialista.