Lábaro

Historia

El lábaro era el estandarte que empleaban los emperadores romanos, y que tendría un origen griego. En Roma comenzó a ser usado en tiempos de Adriano en los momentos de guerra. Constaba de una pica larga, atravesada a cierta altura por un bastón del que pendía el estandarte en sí, es decir, la banderola de púrpura (el color del poder) ricamente bordada en oro y pedrería sobrepujada con el águila.

 

Constantino realizó un cambio profundo del lábaro, al sustituir el águila imperial o de Júpiter por el monograma de Jesucristo y la cruz, a partir de la Batalla contra Majencio. Según cuenta Eusebio yendo a combatir Constantino contra Majencio se le apareció sobre el mediodía en el centro del sol una cruz de luz, con la inscripción “Hoc Signo Vinces”, es decir, “Con esta señal vencerás”. Y ese sería, por lo tanto, el momento del cambio del lábaro.

Juliano el apóstata restableció el lábaro en su forma original poniendo el águila y las iniciales S.P.Q.R. En insignias menores habría que poner figuras de alguna divinidad pagana. En todo caso, el cambio solamente duró en vida de este emperador porque a su muerte se volvió al cambio que había establecido Constantino. Además, Constantino estableció una especie de guardia para el lábaro imperial, formada por diez hombres, elegidos entre los mejores, los praepositi labarorum. Debían llevarlo por turno delante del emperador en la guerra, y en otros actos de especial relevancia. Otros autores hablan de un grupo de cuarenta soldados escogidos, tenidos por invulnerables.

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