La Casa del Pueblo de Gallarta

Historia

La Casa del Pueblo de Gallarta fue adquirida por el método de pública subasta. Costó 42.000 pesetas aunque por las escrituras y algunas reparaciones que se hicieron necesarias el monto total ascendió a 45.000 pesetas.

 

Constaba de una planta baja y un primer piso, en el centro de la localidad. En la planta baja estaba la vivienda del conserje. Disponía de tres habitaciones dormitorios, cocina y dos cuartos que, en su día, antes de la adquisición del inmueble, habían sido destinados a bodegas de sus dueños. En la misma planta baja se encontraban las secretarías de la Agrupación Socialista, de las Juventudes, de la Sociedad de Inquilinos y las de las Sociedades de Socorros Mutuos “La Fraternidad” y “La Esperanza”. En la parte derecha del edificio y en la misma planta baja había un gran salón que en el pasado había dado cobijo a la escuela de enseñanza racionalista y el domicilio social de la Agrupación Republicana de Gallarta. En el piso alto había otro gran salón que se había destinado para los actos públicos, mítines, asambleas, veladas teatrales, etc. Tan grande era que cabían entre setecientas y ochocientas personas. Contaba con escenario, y dos habitaciones roperos (camerinos) para hombres y mujeres en las actuaciones. En todo caso se colocaron cuatrocientas sillas de hierro plegables. El salón contaba con un armario-biblioteca, cuyos libros cuidaban los jóvenes socialistas. En este piso también se encontraban las dependencias administrativas de las Sociedades Obreras: de los mineros, metalúrgicos y vendedores ambulantes de pescado, así como la secretaría del Consejo de Administración de la Casa del Pueblo.

La fachada principal estaba adornada a finales de los años veinte con los retratos de Marx y Pablo Iglesias. Además, la Casa contaba con un cuadro dedicado por los presos de San Miguel de Reyes, y otro de la Federación Sindical de Ámsterdam con el significativo título de “¡Abajo la guerra!”.

El edificio que, en realidad, había sido casi un palacio, era propiedad del Sindicato Minero de Vizcaya, siendo heredera, en caso de disolución, la Federación Nacional de Mineros, y faltando ésta, la UGT.

Hemos consultado el Almanaque de El Socialista para 1928.

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