Las cigüeñas y su simbolismo

Historia

La cigüeña nació como animal simbólico entre los egipcios. Según parece, Heródoto explicó que había dos tipos de cigüeñas en Egipto.

 

Existía la cigüeña negra que luchaba contra las serpientes aladas, impidiendo que entraran en el país cuando en la primavera acudían en bandadas desde Arabia. Pero había otra cigüeña, blanca y negra, representante de Isis. La primera de las cigüeñas sirvió al hermetismo para ejemplificar el combate que tenía lugar entre las partes de la materia durante la disolución. La muerte de esas serpientes significaba la putrefacción, que es la consecuencia por la que la materia se vuelve negra. Los egipcios enaltecieron las cigüeñas, precisamente, por ese combate, y porque también destruían los huevos de los cocodrilos. Pero, además, por sus relaciones con la luna se le daba a Isis una cabeza de cigüeña.

Por su parte, la cigüeña también se ha vinculado a Mercurio porque dicho dios huyendo de Tifón, tomó la forma de cigüeña. Debemos recordar que Mercurio/Hermes y Egipán robaron en la cueva los tendones que Tifón había arrancado a Zeus con sus llamas. Esos tendones estaban custodiados por la dragona Delfina, y consiguieron volver a colocárselos a Zeus.