Los jóvenes socialistas y la amnistía del Frente Popular
En relación con la amnistía que el Gobierno del Frente Popular dispuso en febrero de 1936 los jóvenes socialistas dieron su opinión en Renovación, el órgano de la Federación de las Juventudes Socialistas. Este apunte estudia la misma.
El periódico explicaba que se había puesto en práctica el decreto correspondiente y que no se había hecho esperar porque no podía haber sido de otra manera, ya que hubiera sido “inhábil y contrarrevolucionario”. Por ello las juventudes se felicitaban, pero existía un “pero”. El haber sido aprobada la disposición correspondiente había hecho lanzar al vuelo todas las campanas del “izquierdismo republicano, del Gobierno y aún de las derechas reaccionarias y monarquizantes”. Parecía que todo estaba arreglado, y que ahora reinaría la paz y la concordia. Así parecía deducirse del discurso de Azaña pocos días después de haber sido nombrado presidente del Gobierno cuando había afirmado que se debía establecer una “zona de cordialidad y convivencia entre los españoles, aprovechando la amnistía como factor que lo determine”. La amnistía vendría a ser una especie de esponja.
Sacar de la cárcel a treinta mil presos no era un acto de magnanimidad opinaban los jóvenes socialistas, pero tampoco una garantía de convivencia. Era simplemente justicia. Por haber estado esos hombres en la cárcel y por haber muerto otros se había hecho posible la victoria del Frente Popular. Pero no convenía sobrevalorar el contenido de la amnistía, sino dejarla en su justo medio. Se amnistiaba porque era indispensable y justo. Era indispensable para que el Gobierno tuviera una plataforma política sobre la que actuar, porque así lo habían dicho los votos del día 16 de febrero.
Pero la tarea no concluía con abrir las rejas de las cárceles. Ahora se trataba de exigir responsabilidades a los autores, cómplices y encubridores de la “criminal y repugnante represión de octubre”. Los jóvenes exigían justicia sobre la represión ejercida en octubre, empezando por el Gobierno del 3 de octubre. Por eso llamaban a la movilización bajo el lema de las “responsabilidades”.