Líneas generales de la política exterior norteamericana en entreguerras
Al terminar la Gran Guerra Estados Unidos optó por el aislacionismo a partir del momento en el que el Congreso desbarató los propósitos del presidente Wilson. Estados Unidos comenzó una larga etapa que, sin estar totalmente al margen de lo que pasaba en Europa, se centró más en el continente americano, además de su creciente interés en Extremo Oriente ante el imperialismo japonés, hasta que en la segunda mitad de los años treinta ante el terremoto internacional que supusieron los nazis comenzaron a replantearse algunos principios de la política internacional, pero no sin encendidos debates entre intervencionistas y aislacionistas. El ataque de Pearl Harbour, curiosamente, solucionó dicho debate.
Estados Unidos al terminar la Gran Guerra reforzó su influencia económica en el continente americano porque, además, el capitalismo europeo abandonó el mismo ante la necesidad de repatriar capitales para la reconstrucción. El capitalismo norteamericano no tuvo, por lo tanto, competidores. Bien es cierto, que no se asistió a una intensificación de intervenciones directas, pero hubo dos evidentes excepciones, Honduras y Nicaragua.
Roosevelt planteó un cambio importante en las relaciones con sus vecinos del sur, a través de la denominada “Política de Buena Vecindad”, planteando la no intervención en los asuntos internos y ayudando para que los países afrontaran sus graves problemas económicos. Así pues, se desterró la vieja política denominada del Big Stick. En 1933 se formó la Conferencia de Panamá a la que asistió el propio presidente Roosevelt, con el fin de ratificar oficialmente el cambio de política.
Así pues, en 1934 se renunció a intervenir en Cuba, como lo permitía la conocida como Enmienda Platt. Roosevelt firmó un tratado por el que se derogaba el artículo tercero de la Enmienda referido a la intervención, aunque se mantuvo la Base de Guantánamo, que se había obtenido por un arrendamiento perpetuo firmado en febrero de 1903. Además, los Estados Unidos se retiraron de Haití, Santo Domingo y Panamá.
En 1936 tuvo lugar la Conferencia Interamericana para la Paz en Buenos Aires. Allí Roosevelt prometió consultar a los distintos Estados sobre cuestiones de seguridad mutua.
El primer problema que se planteó en ese momento se produjo en 1938 cuando el Gobierno de Lázaro Cárdenas expropió los capitales extranjeros en México. Roosevelt hizo frente a las presiones que pedían que se interviniera y presionó al capitalismo de su país para que aceptaralas indemnizaciones que pagó México, a pesar de que las empresas norteamericanas consideraron que eran muy bajas.
No cabe duda de que el cambio de política internacional que aprobó Roosevelt tuvo no sólo consecuencias positivas para los países latinoamericanos, sino para los propios Estados Unidos porque cuando entraron en la Segunda Guerra Mundial encontraron una plena solidaridad de los distintos Estados en la lucha contra el Japón y contra los nazis.