Los que sentían las ideas socialistas y no eran socialistas, para Virginia González

Historia

Los lectores bien conocen a Virginia González y la importancia de su trabajo como socialista para luego estar en la creación del Partido Comunista y morir casi a continuación. Hoy nos acercamos a su opinión sobre los que sentían las ideas socialistas pero no militaban en el campo socialista, gracias a una columna que publicó en el número del primero de mayo de 1907 de El Socialista.

 

Para Virginia había muchas personas que sentía en lo más íntimo las ideas socialistas pero que por su ignorancia no sabían definirlas.

Si se interrogaba a estas personas por la causa de su miseria y por sus consecuencias enumerarían los desafueros e injusticias que se cometían, y al preguntarles por sus ansias y anhelos, responderían que eso no debía ser así; que había mucha riqueza, los productos abundaban y, sin embargo, cada vez lo pasaban peor. Así pues, con una palabra o un acto protestaban a su manera.

Si a un campesino que pasaba su vida entre afanes y miserias y al final, desesperado, abandonaba la tierra donde nació y buscaba en una tierra lejana un amo menos tirano, se le decía que lo justo sería que la tierra que cultivaba y las herramientas con las que trabajaba debieran ser del que la hacía producir, no lucrándose así nadie del trabajo ajeno, se mostraría conforme con dicha exposición. Más si se le indicaba que sus aspiraciones encontrarían satisfacción en una sociedad colectivista y que eso era lo que deseaba el socialismo, contestaría que eso era imposible. No podía querer al socialismo si cuando había oído hablar del mismo al cura o al cacique había sido solamente para calumniarle.

Había otros hombres que demostraban en sus escritos sentir las ideas socialistas. Pero no militaban tampoco en el campo socialista. En este caso, Virginia González se preguntaba que muchas veces al leer un artículo de Dicenta o de Unamuno se pregunta si era verdad que si sentían como escribían y si eso era así por qué no militaban en el socialismo. A ellos no les impedía la ignorancia como al campesino definir claramente lo que sentían, y por eso nuestra protagonista pensaba que si sus ideas eran socialistas su deber era luchar por ellas y contribuir a disipar las “tinieblas” que existían en los “cerebros de los ignorantes”.

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