Breve historia de la educación física en España hasta la Dictadura de Primo de Rivera

Historia

La educación física no existió en la educación en la larga etapa del Antiguo Régimen. En realidad, la misma desapareció con el fin de la Antigüedad porque especialmente los griegos, como es sabido, dieron mucha importancia a la gimnasia y el ejercicio físico unido al estudio y el cultivo del intelecto, pero no así la tradición cristiana.

 

Fue en el siglo XVIII cuando comenzó a pensarse en la importancia de la educación física. Sin lugar a dudas, las ideas de Rousseau tuvieron mucho que ver. En 1805 se creaba el Real Instituto Pestalozziano en Madrid, gracias al apoyo recibido por Manuel Godoy. La idea era introducir la pedagogía de Pestalozzi en España, que en ese momento era muy apreciada en toda Europa. En realidad, ya se habían realizado experimentos de la nueva pedagogía gracias al coronel Francisco Amorós, marqués de Sotelo. El centro abrió sus puertas en 1806 para los hijos de los oficiales del ejército o para los cadetes de “menor edad”, permitiéndose que entraran alumnos de familias distinguidas, aunque no fueran militares. Se pretendía formar buenos militares y funcionarios, así como maestros que difundieran el método por toda España. La pedagogía del suizo Pestalozzi se basaba en la naturalidad, la intuición, la actividad, la autonomía, lo afectivo y el desarrollo integral del niño a través de la observación, la experiencia y su interacción con el medio. Pues bien, el ejercicio físico y la gimnasia tenían un papel muy destacado en esta filosofía educativa. Así pues, fue en esta institución donde se introdujo la educación física en España. El problema fue que los sectores más reaccionarios, con la Iglesia a la cabeza, que veía en el Instituto un competidor a su casi monopolio educativo, dieron al traste con la experiencia, en un ambiente muy hostil hacia cualquier reforma que planteara Godoy en una España que entraba en un período de turbulencias.

Hubo que esperar un lapso de tiempo muy largo para que las autoridades educativas españolas se tomaran en serio la educación física. La Ley de 9 de marzo de 1883 creaba la Escuela Central de Gimnástica, encargada de orientar pedagógicamente la educación física. Su programa de estudios en dos años se aprobó en 1887. Por su parte, antes, la Institución Libre de Enseñanza tiene el honor de haber valorizado en la España liberal el ejercicio físico y la gimnasia en su renovación pedagógica, seguramente por sus preocupaciones higiénicas y lúdicas en relación con los alumnos que debían desarrollar gran parte de su desarrollo educativo fuera de las cuatro paredes de las aulas. Por eso, la Institución estableció espacios al aire libre para practicar la gimnasia.

Como asignatura en el sistema educativo español, la educación física no se estableció en los Institutos de la enseñanza media hasta el año 1893. Al año siguiente, el Consejo de Instrucción Pública estableció que se impartiría durante tres horas semanales, mientas que otras dos horas debían dedicarse a juegos al aire libre y por las tardes había que practicar excursiones.

En 1926, en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, se creó una Comisión interministerial con el fin de organizar la educación física.