¿Qué es la organización obrera? Segunda Parte
Esa era la pregunta que se lanzaba en el segundo número de Transporte (1926) de la Unión General de Obreros del Transporte. Nos parece un texto sugerente, y ahora aportamos la segunda entrega:
-Debía ser la expresión personificada de la solidaridad humana porque llevaba en su interior grandes anhelos de liberación, y deseos de renovación total para el bienestar de toda la humanidad, sin egoísmos, todo con generosidad y nobleza.
-Personificaría también la libertad y la justicia. Sería conciencia social y concreta de los trabajadores unidos y solidarios. Como en el bien general se hallaría el verdadero bien particular, defendiendo las grandes causas, las organizaciones entendían que defendían también las causas particulares de todos los oprimidos.
-La organización estaría llena de idealismo, de nobleza, y sus ideales serían los de la liberación social, de la humana, no de individuos, grupos o clases. Aunque era una organización de clase, la organización sindical sería eminentemente social y humana, lucharía por el bien general.
-En la sociedad presente reinaría una moral impura, un individualismo suicida, convirtiéndose la lucha por la vida en una guerra entre humanos contra humanos, arrebatándose mutuamente el botín de la riqueza social, que al ser objeto de codicia individual y no de pertenencia colectiva, producía el caos. Los capitalistas no comprendían que únicamente en la solidaridad social y en la comunidad de intereses se hallaba la solución al problema.
-Pero los albores de los nuevos días se empezaban a vislumbrar. La organización sindical se presentaba como una nueva fuerza determinante, juvenil, pletórica de vitalidad, cuyas filas se acrecentaban, penetrando en la estructura capitalista, destruyendo sus prejuicios con su fuerza arrolladora, por su evidente razón y justicia, convirtiéndose en la sucesora obligada del capitalismo y del feroz individualismo.
-La verdad, la realidad y la vida estaban representadas en la organización sindical, contra la mentira, la ficción y la muerte. Todas las instituciones sociales de raigambre burguesa hacían sombra a la organización sindical y contra ellas se lanzaba para destruirlas y suplantarlas porque serían arcaicas, viejas y reaccionarias.
-La organización tendría en su espíritu creativo la idea de Marx, que habría ennoblecido la unión de los desposeídos. -Por todo eso, porque la organización era y tenía que ser el anhelo justo del mañana y el medio ideológico, único que animaría en el presente, todos los obreros debían aprender y sentir la vida orgánica.
-A medida que todos los trabajadores fueran despertando del letargo y engrosaran los organismos obreros de lucha, se comprendería lo que valía la solidaridad de los trabajadores y el poder que encerraba la organización cuando estaba bien orientada.