La difusión de las ventajas del Retiro Obrero por parte del movimiento obrero socialista

Historia

El movimiento obrero socialista realizó un intensísimo ejercicio de difusión de las ventajas del retiro obrero entre la clase trabajadora española, con campañas continuas para que los obreros comprendieran su importancia. Hemos encontrado multitud de referencias en la prensa socialista a partir de su establecimiento en 1919.

 

Esta pieza es solamente una pincelada de una de esas campañas, y que tuvo lugar en Andalucía, y en relación con los trabajadores del campo, en la primera mitad de la década de los años veinte. Un ámbito donde fue siempre más difícil la extensión de este servicio social tan importante. El periódico El Socialista informaba en su número del 27 de enero de 1924, que en lo que se llevaba de mes se habían celebrado numerosas reuniones obreras en las provincias de Granada, Málaga y Jaén para tratar sobre el régimen de retiro obrero obligatorio, y, en especial, del régimen de mejoras, basado en las aportaciones voluntarias de los asalariados. Las reuniones fueron llevadas por dos representantes obreros, Cabello, en la Caja de Valladolid y Palencia y Manuel Vigil, el gran experto ugetista y socialista en la materia, que estaba en la Caja Asturiana de Previsión Social. Dichas reuniones contaron con el apoyo de los centros obreros y sociedades obreras, especialmente del Campo de Vélez-Málaga, Guadix, Albolote, La Carolina, Linares, Jaén, Andújar, Martos y Villacarrillo. Destacadas fueron las reuniones en Málaga, Archidona, Antequera, Granada, Loja y La Puerta.

El periódico socialista informaba que en todas las reuniones habían quedado bien afirmada la aspiración obrera de ver recompensados los esfuerzos de toda la vida laboral con una pensión de vejez y de invalidez mediante el régimen de seguros que desarrollaba el Instituto Nacional de Previsión que, además de las garantías técnicas que ofrecía, planteaba la intervención profesional a través de la Comisión Paritaria Nacional de Previsión de patronos y obreros. Además se decía que las Cajas colaboradoras del Instituto habían intensificado sus esfuerzos desde la asamblea que había celebrado en junio de 1923 con el fin de resolver las dificultades de las afiliaciones y cotizaciones en el sector agrario. No parece que era un trabajo fácil en comparación con lo que ocurría en la industria y los servicios. Por eso, estas campañas eran tan importantes, además del mencionado esfuerzo de las Cajas para incorporar a los patronos.