¿Qué propuso el Grande Oriente Nacional de España en el Congreso Internacional Francmasónico de 1889?
En el Congreso Internacional Francmasónico, que se celebró en París entre los días 16 y 17 de julio de 1889, estuvo representado el Grande Oriente Nacional de España a través de uno de los más fundamentales masones españoles, Eduardo C. de Puga. Redactó una memoria que fue publicada por orden de dicho Grande Oriente, y constituye nuestra fuente.
Así pues, ¿qué propuso el Grande Oriente Nacional? Lo siguiente:
1. La misión actual de la Francmasonería era realizar progresos practicables de las ciencias biológicas, en sus conceptos de libertad, igualdad y fraternidad universales.
2. Para contribuir con éxito a esta misión todas las potencias (obediencias masónicas) tenían que agruparse bajo la fórmula de la federación, pudiendo las restantes adherirse posteriormente.
3. Una vez constituida la federación, debía crearse un Gran Consejo Internacional para que la representase de forma permanente. Este Consejo debía ejecutar los acuerdos del Congreso, proponer arbitrajes en las competencias y cuestiones que se originasen entre las distintas potencias reconocidas, siempre que las partes se aviniesen a dicho arbitraje, publicar en francés un Boletín trimestral, que debía contener todas las disposiciones de interés general y cuanto se creyese útil para la misión de la Francmasonería, y, además, debía “hacer circular una palabra anual” entre las potencias que estás debían hacer llegar a sus afiliados.
4. El Gran Consejo Internacional debería estar compuesto por tantos individuos como potencias, residiendo cinco años en la capital de la nación a que correspondiese cada potencia, aunque hubiera reconocida más de una en ese país. Los cargos de presidente, secretario y demás de dicho Consejo serían elegidos en su seno por los mismos individuos, cuidando de que el presidente, por lo menos, tuviera su residencia en la capital respectiva. El orden que había de observarse para el turno de la residencia del Gran Consejo en las capitales de las naciones de las potencias, debía establecerse por sorteo realizado en el Congreso y no podría variarse.
Así pues, se estaba proponiendo una estructura internacional estable, una cuestión compleja porque la masonería, siendo profundamente favorable al internacionalismo, siempre ha estado muy dividida.
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