La Escuela Socialista Primaria: una reflexión con Besteiro
No hemos dejado nunca de escribir sobre la cuestión de la formación en el seno del socialismo, sobre la necesidad de conocer y saber para ser un activo y eficaz miembro del mismo.
Julián Besteiro nos recuerda desde mayo de 1920 esta cuestión a propósito del ejemplo belga en su interesante Central de Educación Obrera. Partiendo de una experiencia ideal en el extranjero, se adapta la situación real nacional.
Al parecer, se había reorganizado pero no se habría centrado en perfeccionar los comités, las bibliotecas, la obra de extensión socialista, ni los congresos de los comités educativos. Para Besteiro todo eso era imprescindible, pero no sería más que una obra “caótica, de resultados contradictorios” si no iba precedida de un sólido trabajo de “cimentación”. Y eso se había resuelto con la creación de la Escuela Socialista Primaria.
El objetivo de ese centro educativo era ofrecer un breve número de lecciones con las ideas fundamentales del socialismo. El programa era el siguiente:
1. Formas antiguas de producción.
2. Valimiento de la sociedad capitalista.
3. La concentración industrial.
4. La población de un centro industrial y su situación social.
5. La organización sindical.
6. Lo que contienen los estatutos de una central sindical nacional.
7. La organización cooperativa.
8. La organización política.
9. Conclusiones e indicaciones a los alumnos para que puedan proseguir todos sus estudios o prepararse para su admisión en la Escuela Socialista Media.
Besteiro pensaba que esto no se podría montar en España porque aquí se carecía de algo que sí existía en Bélgica, esto es, un largo e intenso trabajo previo de educación socialista. Esta síntesis sobre el socialismo parecía una obra demasiado difícil y Besteiro confesaba que, por ello, no se atrevía a aconsejarla. Creía que como alternativa se podría acudir a las obras traducidas y comentadas del socialismo porque ya había una abundante bibliografía, aludiendo al esfuerzo desarrollado por la biblioteca del Vorwärtz alemán o de la Sociedad Fabiana británica. Tenían muchas obras, muchos folletos y donde se podían encontrar magníficas síntesis de los principios fundamentales del socialismo y sobre otras materias económicas, políticas y administrativas. Pensaba que había que traducir las obras al castellano. Besteiro abogaba por la formación, por algo que seguimos reclamando en el socialismo actual. Y lo hacía, insistimos, desde el realismo. Siempre nos parece sugerente recordar e insistir sobre estas cuestiones.
Hemos trabajado con el número del primero de mayo de 1920 de El Socialista.