Pedagogía política: el cesarismo
El cesarismo es una práctica política que nace en la Roma antigua, a partir, de Julio César; de ahí su nombre.
Se trata de la defensa de un poder autoritario sobre los intereses particulares o de grupo para favorecer una política que, supuestamente, beneficiaría a toda la colectividad. Se ha definido como una situación en la que la organización política va perdiendo lazos de unión intermediarios entre el Estado y el individuo. Esos lazos intermediarios serían los parlamentos, fundamentalmente. El jefe del estado adquiere un gran poder y lo basa en el apoyo popular directo. Esto se vio con Napoleón: el bonapartismo tiene mucho de cesarismo. En el mismo, se apelaba constantemente al pueblo, a través de los plebiscitos, fácilmente manipulables.
Algunas dictaduras llevan el cesarismo a su última dimensión, y no cabe duda que los presidentes de Repúblicas Presidencialistas, sin llegar a los extremos establecidos, tienden al cesarismo. Por eso es importante que las Constituciones refuercen mucho el papel de los poderes intermedios, de los Parlamentos.