El turno de partidos se inspiraba en uno de los pilares básicos del sistema canovista de la Restauración: el bipartidismo. Los dos partidos dinásticos –conservadores y liberales- no estaban tan alejados como se puede pensar a primera vista, aunque los liberales eran más tolerantes hacia la oposición real al sistema como republicanos y obreros, aprobaron la ley de asociaciones, el sufragio universal, y la ley del jurado frente a los conservadores más preocupados de mantener el orden y restringir los derechos. Pero ambos aceptaban el juego político trucado para el turno pacífico en el poder. El turnismo no fue un fenómeno exclusivamente español, ya que se dio en otros lugares de Europa: destra y sinistra en Italia y el rotativismo portugués que, en realidad, fue anterior al modelo español.