Las Jacintias eran unas festividades, que se celebraban entre mayo y junio, por los espartanos, en honor a Jacinto, el amado de Apolo, que murió de forma accidental cuando ambos jugaban al lanzamiento del disco. Una versión de este mito fue magníficamente reflejada por Tiépolo en un lienzo que se conserva en el Museo Thyssen. En todo caso, hay otra versión y en la que aparece Céfiro, celoso de que Jacinto había preferido a Apolo, y por ello le lanzó un tejo, provocándole la muerte. Apolo recogió la sangre del amado para que surgiera una planta que simbolizaría la muerte, y que llevaría su nombre. Jacinto, por su parte, pasó a los cielos entre los astros. Los espartanos le construyeron un templo, y de ahí su especial devoción por el mismo, estableciendo las fiestas primaverales.