En el invierno del año 1914 tuvo lugar una verdadera movilización donde aunaron esfuerzos empresarios, una de las principales asociaciones benéficas de la ciudad, y el movimiento obrero socialista para luchar contra la carestía de la luz. Efectivamente, la Sociedad Mercantil Patronal, el Centro de Hijos de Madrid -nacido en 1904 para fines benéficos y culturales- y la Casa del Pueblo se pusieron de acuerdo ante una situación que consideraron como insostenible y que afectaba tanto a la patronal al elevarse sus costes, como a las clases sociales humildes que vieron subir el precio de su recibo de la luz de forma abusiva.