La situación política y económica de España a raíz de la restauración del absolutismo por parte de Fernando VII a su vuelta a España empeoró por las guerras de emancipación americana, que hundieron a la ya maltrecha Hacienda, sin que salieran adelante los intentos de reforma de la misma por parte de Martin y Garay. Los ministros duraban muy poco en el cargo, dominando la política, realmente, una camarilla alrededor de un monarca voluble. Los escándalos se sucedían, como el de la compra de once barcos rusos en 1817 para enviar a Rusia y que, abandonados en Cádiz, resultaron inservibles. La situación de la Monarquía absoluta se encontraba en un verdadero callejón sin salida.