Como es sabido, el socialismo español desarrolló durante una larga etapa desde su fundación hasta la Semana Trágica de 1909 una estrategia política claramente obrerista y enfrentada a las opciones políticas republicanas al considerar que los republicanos por muy avanzados que fueran en sus propuestas frente al sistema de la Restauración, representaban a la burguesía. El proletariado solamente alcanzaría su emancipación a través de un partido obrero, que era el único que podría representar sus intereses en la lucha de clases. En este sentido, y en otros trabajos, hemos contextualizado la primigenia crítica que el socialismo hizo a la masonería.