¿Es válido el argumento sobre comportamientos inadecuados de un rey para ser republicano?
La enésima historia sobre la vida privada del rey emérito, en realidad, es un verdadero rollo, un culebrón que alimenta a los medios del corazón con su habitual morbo, y que solamente debería interesarnos si hubo por medio dinero público, porque con quien se acueste o no un rey no es, si somos serios, un asunto de verdadero interés. Lo que importa es lo del dinero, como lo que importó en otro momento son los asuntos fiscales que le han rodeado desde hace tanto tiempo.
Pero vayamos al objetivo de este apunte de opinión. Por las cuestiones amorosas, dinerarias y fiscales de un monarca, ¿hay que ser republicano? Ni mucho menos, en nuestra opinión. Que el comportamiento de un monarca en ejercicio de sus funciones o emérito no sea adecuado en relación con sus altas responsabilidades no puede argumentarse en favor de la causa republicana porque entonces, a nuestro entender, la misma se sostendría de una forma muy endeble. Presidentes de Repúblicas han hecho cosas aún peores. Asómense, como ejemplo, al caso francés con un expresidente condenado o los asuntos que desde 1972 nos llegan del otro lado del Atlántico en relación con personajes que han habitado en la Casa Blanca. Eso sí, en ambos casos también está al final el juicio de las urnas, cosa que en una monarquía es impensable.
Nunca he creído que el comportamiento de un monarca termine ensuciando a la institución monárquica, porque ha habido reyes correctos, eso sí, tampoco abundan mucho en la Historia española, pero haberlos los hay.
En relación con estos asuntos se podría arreglar todo estableciendo una reforma importante en relación con la inmunidad y la responsabilidad de esta alta magistratura, aunque haya quien diga que un rey no debe estar sujeto a estas cortapisas, pero, comprenderán ustedes que nadie puede estar por encima de la ley, aunque se planteen algunas cuestiones especiales, o que sea una comisión parlamentaria a puerta cerrada la que controle estos asuntos como se hace con los temas que son considerados como secretos de Estado. Se pueden plantear reformas legales en este asunto y muy garantistas tanto para el monarca como para los ciudadanos que son los que, al final, a través de las instituciones representativas, tienen todo el derecho a controlar hasta el mismo monarca y su casa. El problema es que no parece que haya mucha voluntad por parte de las principales fuerzas políticas para hacer los cambios legales oportunos, y eso va en detrimento de la calidad democrática de este país.
Entonces, ¿por qué ser republicano y querer una República? Por razones, creemos, con más fundamento político e ideológico. Lo dejamos para otros próximos análisis.