Cuando Manuel de la Rocha Rubí dio el paso ofreciéndose como candidato socialista para la alcaldía de Madrid en las próximas elecciones municipales, recordé que el compañero no sólo era un decidido luchador por la memoria democrática de este país, que había sido diputado en el Congreso de los Diputados y en la Asamblea de Madrid, que trabajaba como abogado por los derechos de los trabajadores y como sindicalista de la UGT, que pertenecía a Izquierda Socialista, y que había sido consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, sino que había demostrado ya su valía como alcalde de Fuenlabrada, entre 1979 y 1983. Sabía bien de todas las otras actividades, especialmente la relacionada con la memoria, conocía su oratoria, entre clásica y moderna, gracias a tantos actos, especialmente en la Agrupación Socialista, pero también en otros ámbitos, pero he descubierto algo que me agrada aún más de Manolo de la Rocha, su vocación municipalista, y que entronca con la propia del socialismo español.