La masonería en Guadalajara
En 2020, Julio Martínez García publicó, La masonería en Guajalajara, en Aache. Tierra de Guadalajara. Martínez García es joven, pero un sabio lleno de inquietudes.
Puede parecer que los estudios de historia local son poco interesantes más allá del interés de las personas que tienen alguna vinculación académica, profesional o vital con el lugar que constituye el escenario del estudio. Esa apreciación es harto equivocada porque la historia local ayuda de forma evidente a la historia más global, matizando muchas de sus afirmaciones e interpretaciones, y porque desciende más hacia las personas que protagonizan los hechos históricos. Pero, además, el estudio local y más en un asunto como el de la masonería, es un ejercicio de investigación muy arduo por un problema siempre de fuentes. Realizar el esfuerzo de estudiar a los masones, su organización y su posible influencia en una provincia española, es un trabajo encomiable, y todos debemos valorarlo.
Julio Martínez García enmarca el trabajo, como no podía ser de otra manera, en la historia de la masonería española, explica la cuestión de la sociabilidad en el siglo XIX, un asunto capital y sobre el que no reflexionamos mucho, para luego entrar de lleno en Castilla-La Mancha (una denominación actual, en todo caso) y de Guadalajara. Sí, al lado de la capital de España donde siempre hubo logias y una vida masónica intensa, también hubo masonería, tanto en Guadalajara capital como en Atienza. Ese estudio es el que más nos puede interesar porque desciende a las logias, y los que somos historiadores sabemos la dificultad para hacer ese trabajo. Muchas de las fuentes pueden proceder de la persecución y eso es algo que hay que tener en cuenta cuando se estudian fenómenos perseguidos por los poderes. Importante nos parece el estudio de la escuela laica de Guadalajara, para terminar con la persecución desde la obsesión antimasónica del franquismo y con los instrumentos legales y judiciales que se emplearon. El libro está lleno de gráficos, estadísticas y fotografías, en un estilo ágil pero riguroso.
Una obra, sin duda, que los interesados en la masonería deberían leer.