Manuel Cordero, la libertad y el laicismo en la atención a las huérfanas en 1930
“No sólo de pan vive el hombre; también necesita el divino placer de la libertad”
“No sólo de pan vive el hombre; también necesita el divino placer de la libertad”
En el puerto de Cillero (Vivero) a fines de los años veinte había varias fábricas de salazones y conservas de pescado. En estas industrias trabajaba un gran número de mujeres y niñas, muchas de ellas menores de edad, obligadas a trabajar por los bajos salarios que recibían los trabajadores de lugar.
Hace unos días publicamos un artículo en este mismo medio de El Obrero sobre las reflexiones de Negrín en una charla en 1929 sobre porque era socialista y había decidido ingresar en el PSOE. Pues bien, de la misma época contamos con la reflexión que La Vanguardia, periódico socialista de Buenos Aires, publicó en un número del mes de enero de 1930, y que tuvo eco a primeros de marzo en El Socialista español. Seguimos, por lo tanto, ahondando en esta materia que nos puede ayudar a entender aspectos relacionados sobre lo que en aquella época se entendía por la esencia socialista por parte de sus protagonistas.
El movimiento obrero socialista intentó siempre hacer pedagogía de su táctica reivindicativa a través de la prensa, especialmente empleando el periódico El Socialista. Tan importante era denunciar un hecho o dar noticia de un conflicto laboral y de su desarrollo, como contar un triunfo, especialmente porque era debido, siempre según los argumentos socialistas al valor de la organización obrera, y a la planificación de la lucha de una forma metódica, y donde siempre, en primer lugar, estaba la negociación.
En ese breve período de independencia de Letonia en la época de entreguerras las socialistas de aquella república báltica realizaron un intenso trabajo. Nos fijaremos en su Cuarta Conferencia de 1928, donde asistieron 60 delegadas y 16 invitadas.
“Lo que no podemos admitir, lo que no podemos compartir ni de lejos, es el patriotismo agresivo, burdo, intolerante que cultivan los nacionalistas”
Eutiquio del Barrio de las Heras (1884-1956) fue un segoviano, natural de la localidad de Arevalillo, que trabajó de dependiente en Madrid en el tránsito del siglo XIX al XX, siendo uno de los fundadores de la Sociedad de Dependientes de Comercio de Ultramarinos en el Centro Obrero de la madrileña calle de Relatores. En 1905 emigró a Chile consiguiendo abrir el Hotel Español, un centro de difusión de ideas progresistas.
Ante el Congreso de la Federación de Artes Blancas Alimenticias de 1928 se planteó el problema de la higiene en los talleres, llamando la atención a los trabajadores de este ramo porque se trataba de una cuestión de vital importancia a la que hasta entonces no parecía que se hubiera prestado mucha atención.
En el período de entreguerras se discutió mucho sobre el derecho a las vacaciones pagadas. En junio de 1930 el periódico socialista español teorizó al respecto partiendo del hecho de que se consideraba que los trabajadores pasaban por ser “excesivamente exigentes”, porque siempre se encontraban pidiendo, reclamando. Era una gran verdad, pero en la realidad no se ofrecía nada; todo lo que se había conseguido había costado trabajo adquirirlo.
El XII Congreso del PSOE celebrado en el inicio del verano de 1928 se preocupó de la enseñanza. La prioridad era la Escuela primaria, la que se consideraba la Escuela del pueblo, pero también se colocó al maestro en un punto central de las preocupaciones socialistas porque se consideraba que su figura era fundamental para el desarrollo de dicha escuela.Había que aumentar sustancialmente su remuneración para que se viera libre de las “zozobras de la miseria” y pudiera dedicarse a su misión educativa. La reclamación pasaba por dotar el sueldo de entrada en el Magisterio con 5.000 pesetas.
En otra ocasión estudiamos la postura de la CGT sobre cómo debía ser la reconstrucción de Francia una vez terminada la Gran Guerra, sobre la base de la participación obrera en el proceso.
“República y laicismo”
En el mitin del 2 de noviembre de 1930 en el que se dio a conocer la Liga Nacional Laica habló Victoria Kent. Queremos presentar lo que allí dijo sobre la materia por la importancia del personaje, que aunó República con laicismo.
Victoria Kent consideraba que lo que más interesaba en ese momento que, como como exponemos nosotros, era crítico, con una Monarquía agonizante, era que se agrupasen todas las personas con responsabilidad para hacer públicos los problemas que quería plantear la Liga Laica, además de exponer el ideario de la misma.
La oradora quería dejar claro que la Liga no había nacido porque unos cuantos sintieran el entusiasmo de crearla, se había hecho por iniciativa de Luis Araquistáin, expuesta en un artículo publicado en El Socialista, como hemos estudiado en otro trabajo. Araquistáin había dado la voz de alarma desde su fina sensibilidad, “conciencia pulcra” e instinto político. Su llamada había sido respondida por muchos, entre ellos la propia Victoria Kent.
Pero, ¿qué le había movido a Araquistáin a plantear la creación de una Liga Laica? Al parecer, había sido el hecho de que una mujer había tenido que ir de tribunal en tribunal para arrebatar las cenizas de su esposo del poder de la Iglesia. Hechos como ese no podían quedar sin ayuda. Araquistáin había hecho ver que no se cumplía con el deber si no se formaba una organización que pusiera a los hombres libres a cubierto de este tipo de atropellos.
Se había dicho que la Liga era antirreligiosa y anticlerical, pero convenía aclarar estas cuestiones. Victoria Kent afirmaba que “laico” era lo contrario de “clerical”. La escuela laica no era antirreligiosa. El laicismo defendería la independencia de nuestra vida y el Estado frente al poder eclesiástico.
La Liga Laica pretendía acabar con el hecho de que la beneficencia se practicase solamente con los que poseían partida de bautismo; la caridad atropellaba las conciencias. La Liga quería una escuela laica separada de la influencia del clero. Se buscaba un Estado laico, para reducir al clero a sus funciones peculiares, apartado de la política. La Liga quería el respeto a todas las conciencias con el fin de crear la “conciencia nacional”. Los que tuvieran inquietudes por el futuro de España tenían que defender el ideario laico porque en el mismo estaba contenida la idea de una España “limpia y fuerte”, que era, a la vez, República y laicismo.
Hemos trabajado con el número 6783 de El Socialista. Sobre este mitin hemos escrito un artículo en El Obrero, y en la hemeroteca del mismo medio encontraremos más trabajos sobre la Liga Nacional Laica.
En este breve apunte vamos a hacer un acercamiento al inicio de la historia del movimiento obrero de la localidad toledana de La Puebla de Almoradiel, a finales de los años veinte.
En los años veinte el movimiento obrero socialista español se preocupó especialmente por la cuestión del aprendizaje y la formación de los jóvenes trabajadores, impulsando iniciativas propias y demandando una adecuada formación profesional. En este contexto queremos acercarnos a un planteamiento concreto sobre la situación de los aprendices a raíz de una iniciativa suiza en 1928.
Llevamos un tiempo realizando un ejercicio de divulgación de distintos períodos y temas de la Historia a través de la colección “Guiaburros” de Editatum. En este sentido, publicamos hace dos años una colección de treinta hechos con textos históricos, que pensamos como fundamentales en la Historia moderna y contemporánea española, y después un manual sobre el intenso período de la Historia contemporánea de nuestro país, entre el Abrazo de Vergara, que podría simbolizar el asentamiento del Estado Liberal, hasta el inicio de la Guerra Civil, que supondría el fracaso de la democratización de dicho Estado, después de las crisis del sistema de la Restauración y de la solución autoritaria de la Dictadura de Primo de Rivera, con la posterior destrucción de la Segunda República.
Luis Araquistáin publicó un artículo en el número extraordinario de El Socialista del primero de mayo de 1928 titulado “La decadencia de un cisma” sobre la escisión comunista, la evolución de los socialistas y comunistas en los años veinte y sobre la unidad.
Como consecuencia del primer acto público de la Liga Nacional Laica el 2 de noviembre de 1930, donde intervinieron Luis Araquistáin, Antonio Fernández Quer, Victoria Kent, Rodolfo Llopis, Pedro Rico y Álvaro de Albornoz, el periódico socialista, además de reseñar el mismo y las distintas intervenciones, emitió una serie de opiniones a cuenta del laicismo, la religión y la Iglesia que pasamos a recoger en el presente artículo, y que complementan nuestro conocimiento sobre esta materia.
Rafael Heras Novajas (1899-1978), entre la muchas actividades sindicales y políticas que desarrolló, puede ser considerado uno de los principales personajes históricos socialistas dedicados al cooperativismo. Fue fundador y secretario de la Cooperativa de Consumo “El Arco Iris” de Madrid hasta el mismo fin de la Guerra Civil. También participó en la Unión de Cooperativas para la elaboración del Vino de Villarrobledo-Albacete. Estuvo en la dirección de la Federación de Cooperativas del Centro en la República y la Guerra Civil, además de pertenecer al Comité Ejecutivo de la Federación Nacional de Cooperativas, y ser redactor de El Cooperador.
Llevamos un tiempo reflexionando sobre la fraternidad desde diversos ángulos y distintos ámbitos, especialmente los mundos masónicos y del movimiento obrero socialista, no coincidentes en muchos aspectos. En este breve apunte queremos aportar un material sobre cómo entendían unos jóvenes socialistas madrileños la fraternidad, en un sentido festivo, pero también reivindicativo, hacia 1911, gracias a un artículo publicado en El Socialista.
Santiago Pi i Suñer (1893-1981) se destacó en la medicina y la política. Además de sus contribuciones en fisiología y en las investigaciones realizadas por Ramón Turró, junto con su hermano Augusto, en el Laboratorio Municipal de Barcelona, no podemos dejar de reseñar su papel como vicepresidente del Consejo de Instrucción Pública en la República, presidido por Unamuno, y como subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública. Pi i Suñer estaría en la fundación de Izquierda Republicana, y en la guerra regresó a la docencia en la Universidad de Barcelona. En el exilio estuvo en el Consell Nacional de Catalunya, y más tarde vivió y trabajó como catedrático en distintas universidades latinoamericanas, para regresar a España en los años sesenta. Terminó su carrera como profesor de fisiología en la UAM, entre 1969 y 1970.
Continuamos aportando materiales sobre la relación entre el cooperativismo y el socialismo, un asunto al que ya hemos dedicado algunos artículos, o ha aparecido en otros más generales sobre el movimiento cooperativo. En este caso, viajamos a la siempre sugerente Escuela estival del Partido Laborista Independiente que se organizaba, como su nombre indica, cada verano por parte de esta formación asociada al seno del Partido Laborista. En estas reuniones veraniegas se debatían cuestiones sociales, económicas y políticas con un altísimo nivel.
En dos artículos anteriores hemos estudiado la figura de Eugenio Victor Debs (1855-1926), personaje clave en la historia del sindicalismo y socialismo norteamericanos. Pues bien, en esta tercera entrega queremos acercarnos a los últimos momentos de su vida, gracias a lo que publicó The New Leader en un artículo, que tradujo El Socialista al castellano, sacándolo en un número de noviembre. Al parecer, el periódico salió totalmente enlutado, y en sus páginas se relató su final. Había fallecido rodeado de su familia y de algunos camaradas, entre los que se encontraban el secretario nacional del Partido Socialista, William H. Henry.
Richard Fischer (1855-1926) se destacó en el periodismo de la Socialdemocracia alemana.
Un asunto que, creemos interesante, en la historia del cooperativismo tiene que ver con la conexión de las cooperativas con el movimiento obrero, especialmente el socialista. Es evidente que el sindicalismo de signo socialista creó distintas cooperativas en Europa. En el caso español conocemos claramente las cooperativas y la mutualidad obrera que se formaron a través de la Casa del Pueblo de Madrid, como ejemplos muy notorios, pero también sabemos del caso belga, por poner otro caso muy destacado. Pero el cooperativismo no se agotó en el movimiento obrero porque hubo cooperativas no vinculadas especialmente con el mismo.
Gertrudis Hanna, sindicalista alemana y vocal del Comité Sindical Internacional de Trabajadoras, nos ha dejado un análisis muy sugerente sobre la realidad laboral de la mujer trabajadora a cuenta de la importancia de la jornada de ocho horas para la mujer, que pasamos a conocer en la presente pieza.