Roberto Castrovido y las celebraciones por el tercer centenario de las canonizaciones de 1622
“Los Isidros de hoy están peor que el criado de Juan de Vargas en el siglo XIII”
“Los Isidros de hoy están peor que el criado de Juan de Vargas en el siglo XIII”
Regresamos a Edmondo de Amicis en las páginas de El Obrero a propósito de sus reflexiones sobre lo que era el socialismo en un texto traducido al castellano y publicado por El Socialista en el verano de 1922, con el fin de seguir profundizando en la obra de este escritor italiano universal, además de aportar materiales de los clásicos.
Los socialistas denunciaron que en el verano de 1922 la Empresa de Pompas Fúnebres que actuaba en la capital de España había suspendido los enterramientos de personas sin recursos, o como se denominaban en aquella época, de “caridad”. No tenemos datos, pero imaginamos que afectaba a muchos difuntos, habida cuenta del nivel de vida de la época, en plena crisis económica y social de la posguerra mundial.
En un trabajo anterior, explicando la génesis de los sindicatos de base múltiple, aludíamos al debate que se suscitó en el seno de las Sociedades de Resistencia y en la prensa, en los primeros años del siglo XX, especialmente a partir de 1906, sobre esta cuestión. En este trabajo acudimos al trabajo del francés V. Renard en El Socialista, a finales de agosto de 1907, donde se hace una defensa de los sindicatos a base múltiple a través de un estudio de lo que ocurría en Europa, que nos aporta un material, creemos interesante, para conocer el alcance de este cambio en el sindicalismo en ese momento fuera de España, pero, sobre todo, por los argumentos que empleaba el autor en favor de la base múltiple, con el fin de entender las razones por las que se defendía en ese momento histórico clave del sindicalismo.
En distintas ocasiones nos hemos detenido a explicar iniciativas de Andrés Saborit, tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en el Congreso de los Diputados. Siempre fue un hombre práctico y muy activo, tomando iniciativas y siendo portavoz de grupos y colectivos desfavorecidos por distintos motivos. En esta nueva aportación queremos reflejar su interés por una cuestión concreta de los alquileres en el Congreso de los Diputados en la primavera de 1922, y que afectaba a los obreros del norte de España.
En 1910, Daniel Anguiano Mangado (1882-1963) todavía no era el protagonista que llegó a ser en el PSOE. Había ingresado en la UGT en 1907 y en la Agrupación Socialista en 1908. Su primer hecho importante en el seno del socialismo tendría lugar en octubre de 1910 cuando participó en un mitin en el madrileño Teatro Barbieri contra la guerra que le costó tres meses de cárcel. En el campo sindical habría que destacar en esa época su participación en la fundación en 1909 de la Unión Ferroviaria. En la hemeroteca de El Obrero encontrará el lector distintos artículos sobre este personaje, capital en la historia de la izquierda española.
El destacado escritor H.G.Wells estuvo en España en el año 1922. En el madrileño hotel Palace se entrevistó con Antonio Fabra i Ribas, que ya le conocía, saludándole en nombre de la UGT, el PSOE y El Socialista. Como es sabido, el escritor siempre tuvo una clara inclinación hacia la izquierda, con un profundo sentido crítico. En este artículo queremos recordar la charla que el socialista catalán mantuvo con el intelectual británico en Madrid en marzo de 1922, hace 99 años.
Entendemos por sindicalismo de base múltiple aquel que además de preocuparse de ser una organización de resistencia, y para ello dedica parte de las cotizaciones de sus afiliados a sostenerlos en caso de huelga, establece un sistema de socorros de carácter mutualista que abarca los riesgos de la vida física y laboral: enfermedad, invalidez, o paro. Así pues, el sindicato combinaría la lucha obrera con la asistencia social de sus afiliados. Se trataría, en definitiva, de cubrir todos los aspectos sociales del trabajador y de sus familias.
En este trabajo nos referimos a la historia de los derechos de petición y de iniciativa popular.
En un anterior trabajo estudiamos una de las conferencias que el arquitecto socialista Gabriel Pradal impartió en el curso organizado por la Sociedad de Albañiles “El Trabajo” en la Casa del Pueblo de Madrid en 1929.
La estrategia sindical de la UGT y del socialismo español, en general a favor de los Comités Paritarios, dio muchos frutos. Los Comités suponían un medio de negociación de igual a igual que el sindicalismo socialista no dejó pasar, y lo aprovechó para alcanzar mejoras salariales y laborales evidentes para los trabajadores. Una de las pruebas de estos avances sería el contrato de trabajo de albañilería, alcanzado en el Comité Paritario de la Industria de la Albañilería de Madrid, gracias al concurso de la Sociedad de Albañiles “El Trabajo”, una de las organizaciones sindicales ugetistas más activas de la Historia del sindicato.
La Historia nos ofrece materiales sumamente sugerentes sobre temas que no dejan nunca de ser actualidad. No sabemos el desenlace del proceso iniciado por los socialistas belgas sobre el tema que aquí vamos a tratar, pero no nos hemos resistido a compartirlo en las páginas de El Obrero (no aseguramos que no vayamos a encontrar el desenlace).
Continuamos profundizando en la materia del cooperativismo en la década de los años veinte. En esta nueva entrega acudimos a la conferencia que Antonio Fabra i Ribas impartió sobre cooperativismo en la Casa del Pueblo de Puente de Vallecas (Madrid) en marzo de 1929.
Gracias a los viajes de Antonio Fabra i Ribas conocemos cómo funcionaban las cooperativas en el mundo, especialmente, en los años veinte. En este artículo nos hacemos eco de su viaje a Oporto y su Casa del Pueblo, donde tuvo conocimiento de primera mano del cooperativismo en el norte de Portugal, y donde destacaba, sin lugar a dudas, la Cooperativa de los Canteros.
Aunque los protagonistas principales del proceso de enseñanza-aprendizaje son los alumnos y los profesores, los padres siempre han jugado un papel, eso sí, cambiante en el tiempo. Este artículo versa sobre esta cuestión en la época liberal cuando se creó el primer sistema educativo para todo el Estado español. Nos centraremos en la etapa de primaria.
La Ley que planteó provisionalmente el Plan de Instrucción Primaria de 1838 estableció en su título VI los deberes de los padres o tutores de los alumnos, siendo seguramente la primera vez que se hacía. El artículo 26 dejaba muy claro que era obligación de los padres o tutores el procurar a los hijos o tutorados “aquel grado de instrucción que pueda hacerlos útiles á la sociedad y á sí mismos”.
Pero, además, también involucraba en esta obligación a los poderes públicos, ya que ordenaba a las Comisiones locales de Educación que estableciesen cuantos medios estimasen oportunos para estimular a los padres y tutores legales con el fin de que cumpliesen con ese deber y para remover cuantos obstáculos lo impidiesen. Había que llevar un registro de las acciones emprendidas por estos organismos de la administración educativa, así como, de las amonestaciones impuestas a los padres y tutores. Si esa documentación existe, que no sabemos, sería harto interesante para conocer mejor el absentismo escolar en el siglo XIX. En una palabra, el Estado establecía un régimen de sanciones en relación con los padres que no cumpliesen sus obligaciones como tales.
La cuestión de las amonestaciones se desarrolló en la Ley Moyano de 1857, que fue, como sabemos, la disposición que creó el sistema educativo liberal. En el artículo séptimo se establecía la obligatoriedad de la enseñanza elemental y que los padres o tutores debían enviar a las escuelas públicas a sus hijos o pupilos entre los seis y nueve años de edad, a menos que recibiesen instrucción adecuada en casa o en escuelas particulares. El artículo octavo de esta disposición dictaminaba que los que no cumplieren con ese deber, habiendo escuela en el pueblo o una distancia prudencial, serían amonestados por la autoridad y sancionados con una multa de entre 2 y 20 reales. Pero no parece suficiente con acercarnos a la legislación educativa para intentar comprender la cuestión de la responsabilidad de los padres en la educación de los hijos en la época que nos ocupa. El absentismo escolar fue muy alto durante todo el siglo XIX porque la realidad socioeconómica de muchas familias impidió que muchos niños y niñas de condición social humilde, tanto en el campo como en la ciudad, pudieran acudir a la escuela primaria o que permanecieran en la misma hasta el final de esta etapa educativa, aunque la primaria fuera gratuita, siempre que se demostrase la falta de recursos. No sabemos si se impusieron muchas multas o si, por el contrario, la Administración no se empeñó en hacer cumplir la ley en este aspecto; seguramente dependió del celo o interés de cada maestro u organismo de control educativo local. Pero el Estado liberal fracasó a la hora de escolarizar a todos los niños y niñas en educación primaria. Las causas de ese fracaso, por tanto, no deben buscarse en la falta de interés de los padres y madres de condición humilde por la educación de sus hijos ni en que, presumiblemente, no se persiguiese sistemáticamente ese absentismo; el problema estaba en otro lugar, como ya hemos apuntado, es decir, en la difícil e insegura situación económica de la mayoría de las familias españolas del siglo XIX, y más en el ámbito rural. Los niños y niñas a edades muy tempranas se incorporaban al mercado de trabajo o colaboraban en las tareas agrícolas. Sus salarios podían ser muy bajos, pero eran vitales para que las familias sobreviviesen. No basta con establecer la obligatoriedad de la enseñanza primaria ni estipular multas por incumplimientos de lo dispuesto en la legislación educativa, hacían falta profundos cambios socioeconómicos para que todos los niños y niñas españoles pudieran acudir a la escuela, y no tener que trabajar.
Entendemos por autodeterminación la libre decisión de los habitantes de un territorio determinado acerca de su futuro político.
¿Por qué una campaña para que se suprimiese el artículo 438 del Código Penal de 1870 en la segunda mitad de la década de los años veinte? Seguramente, con enunciar el artículo, daremos respuesta a la pregunta:
Como ya sabrá el lector de El Obrero, Dionisio Correas Fernández (1883-1958) fue maestro nacional, fundador de la Asociación de Maestros Laicos de Madrid y estuvo en la creación de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT, además de pertenecer a la Agrupación Socialista Madrileña. En la guerra tuvo distintas responsabilidades educativas, y fue depurado al terminar la misma. Además, perteneció a la Masonería, en la Logia Ibérica de Madrid. Nos hemos acercado a sus estudios históricos en Acción Socialista, pero, además de su vocación intelectual vinculada al movimiento obrero, también era maestro, como hemos indicado, y la preocupaban muchos los niños, en la misma línea que el socialismo español, asunto que también hemos tratado en este diario digital, y también para esta misma época de la década de los años veinte.
Arthur Jauniaux (1883-1949) fue un socialista belga que se destacó en el mutualismo. Fue maestro de profesión, comenzando su compromiso en el sindicalismo educativo. En 1912 sería elegido secretario de la Federación de Mutualidades Socialistas del Centro, comenzando al año siguiente un trabajo con el fin de reagrupar las Federaciones de Mutualidades Socialistas, llegando a ser presidente de la Unión Nacional de las Federaciones de Mutualidades Socialistas de Bélgica. Siempre fue un defensor de bienestar social y de las mutualidades, y se le considera una autoridad belga y mundial en esta materia.
El populismo en Estados Unidos a finales del siglo XIX está asociado al Partido del Pueblo, o Partido Populista, los conocidos como los populistas. Se trata de una formación creada en 1892 en el ámbito agrario, y que estaría activa hasta la primera década del siglo XX. El Partido llegó a tener una presencia importante en el Sur y el Oeste, obteniendo representación en las cámaras legislativas de algunos Estados de estas dos áreas.
Pablo Iglesias publicó en El Socialista un artículo en marzo de 1924 donde defendía el interés de los trabajadores por formarse y capacitarse frente a la opinión generalizada de la burguesía acerca de que solamente perseguían mejorar materialmente sus condiciones, no prestando atención alguna a su educación. Además, las mejoras salariales y en la reducción de la jornada laboral estaban siendo malgastadas en vicios.
La Revolución Francesa abrió la puerta a la existencia del divorcio a través de una Ley publicada el 20 de septiembre de 1792. En este artículo estudiamos esta cuestión.
Isidro Escandell (1895-1940), al que nos hemos acercado en alguna ocasión, fue un maestro y destacado periodista socialista valenciano, que llegó a ser diputado, siendo fusilado por el franquismo. En este trabajo estudiamos su interpretación de la Comuna de París, a través de un ejercicio histórico personal.
La anexión alemana de Alsacia y Lorena después de la guerra franco-prusiana provocó un verdadero terremoto en la masonería de estos territorios que hasta el momento habían sido franceses. En este apunte estudiamos cómo reaccionaron los masones de estos dos territorios ante la orden de Bismarck de que las logias de ambos territorios debían integrarse en la masonería alemana si querían seguir trabajando. Como nos explica André Combes, al negarse fueron disueltas, y las autoridades crearon otras con nombres alemanes, y sometidas a alguna de las Grandes Logias del Imperio. En todo caso, las logias francesas tomaron la resolución de disolverse. Este trabajo estudia, con algunos ejemplos, esta decisión.
Dionisio Correas publicó varios artículos en Acción Socialista en 1914 en relación con la historia social. Uno de ellos, el que aquí, comentamos, trataba sobre la jornada laboral entre los siglos XV y XVII, es decir, entre la crisis de la Baja Edad Media y la Edad Moderna. En este sentido, ya hemos publicado otro artículo sobre las enseñanzas de Correas en relación el salario en la misma época en este mismo medio. Pero en este nuevo trabajo de Correas en la revista socialista plantea un ejercicio histórico que nos parece harto interesante: ¿habría una conexión entre la legislación sobre la jornada en la época tardomedieval y del inicio de la modernidad con la desarrollada en la época contemporánea capitalista?