La seguridad en los andamios en 1915
En este breve apunte estudiamos la formación del decreto sobre seguridad de andamios del año 1915.
En este breve apunte estudiamos la formación del decreto sobre seguridad de andamios del año 1915.
La prensa constituye una fuente de información harto interesante para conocer la situación de los trabajadores en distintos momentos de los siglos XIX y XX. En este caso, nos hacemos eco de una noticia de El Imparcial, recogida por El Socialista sobre la visita girada a una fábrica de botellas de la madrileña calle de Canarias por parte de los comisionados de la Junta Local de Reformas Sociales para comprobar si se cumplía la ley sobre el trabajo de los niños. La visita de inspección debió tener lugar a finales de septiembre de 1901.
Ante el encarecimiento del pan y para conseguir que se rebajase el Centro Obrero de Santander se puso en marcha en el otoño de 1897. Dicho Centro estaba compuesto por las Sociedades de Tipógrafos, de Obreros del Muelle, de Constructores de Calzado, de Artes y Oficios y por la Agrupación Socialista.
El 9 de octubre, sábado, se celebró en el Centro Obrero de Madrid un acto de “propaganda societaria”, en terminología de ese momento del movimiento obrero, de la Sociedad de Obreros del gas. Creemos que es interesante acercarse a estos actos para profundizar en el conocimiento de cómo se organizaba el movimiento obrero de signo socialista en cada momento histórico. En este acto participaría, además, Pablo Iglesias.
En el otoño de 1899 se produjo un conflicto entre los obreros marmolistas y sus patronos por la consecución de la jornada laboral de ocho horas. Estudiamos el mismo en este breve artículo.
En este trabajo intentamos aportar un nuevo material para la historia del movimiento obrero en Castilla en los inicios del siglo XX. Nos trasladamos a Pedrosa del Rey, en la provincia de Valladolid, al otoño del año 1902, localidad donde se celebró un mitin en su principal plaza. Nos interesa porque la información que manejamos permite conocer las circunstancias que rodeaban este tipo de actos en aquella época, en relación con la presión de las autoridades.
En pleno fragor del debate constitucional, Ángel Ossorio y Gallardo pronunció una conferencia en octubre de 1931 en el Círculo de la Unión Mercantil sobre la posición conservadora ante la República. Los socialistas se hicieron eco de la misma e incluyeron un comentario muy detallado de lo dicho por el político y abogado en un artículo a dos columnas en la primera página de El Socialista.
En este mismo medio de El Obrero hemos emprendido la divulgación de los seguidores de Robert Owen, los owenistas, comenzando con George Mudie. En esta nueva entrega nos acercamos a Albert Combe, empresario como Robert Owen.
Combe nació en Edimburgo en 1785. Al parecer, su padre le inculcó los principios calvinistas. Puso en marcha una fábrica de curtidos en Edimburgo en 1807, pero su vida cambió radicalmente cuando en 1820 visitó New Lanark conociendo a Robert Owen, convirtiéndose en un intenso seguidor de sus ideas. Combe no fue un teórico muy original, más bien un organizador utópico, como tendremos oportunidad de ver, pero interesa destacar su obra Metaphorical Sketches of the Old and the New System (Esbozos metafóricos del viejo y del nuevo sistema), del año 1823, donde de forma metafórica o parabólica explicaba la Revolución Industrial, las guerras napoleónicas y la crisis económica de 1816-1820, es decir, el viejo sistema, valorando el nuevo que suponía lo defendido por Owen. Combe, como expresamos, también desarrolló un talante religioso junto con las ideas de Owen. En este sentido, creó la First Society of Adherents to Divine Revelation, una especie de religión natural.
Sus dotes de organizador comenzaron cuando puso en marcha en la capital escocesa, junto con A. J. Hamilton, una cooperativa, pero no cuajó porque al año hubo que cerrarla.
Pero por lo que Combe ha pasado a la historia es por poner en marcha un proyecto utópico en la colonia de Orbiston, a nueve millas al este de Glasgow, donde pudo desarrollar su talante filantrópico y las ideas de Owen. Esta utopía duró entre 1825 y 1827. Combe enfermó y murió en ese último año, y con su muerte terminó este experimento. La tierra sería vendida.
Bibliografía Owenite Socialism: Pamphlets and Correspondence, por Robert Owen, Albert Combe et allí.
Utopias and Utopians. An Historical Dictionary, Por R. C. S. Trahair.
Bedarida, François (1984) [1976]. «El socialismo en Gran Bretaña hasta 1848». En Jacques Droz (dir.), ed. Historia general del socialismo. De los orígenes a 1875. Barcelona: Destino.
Bravo, Gian Mario (1976) [1971]. Historia del socialismo 1789-1848. El pensamiento socialista antes de Marx, Barcelona: Ariel.
Las trabajadoras lamparilleras de la localidad madrileña de Carabanchel Bajo padecían a finales de los años veinte y principios de los treinta unas muy duras condiciones laborales. Al parecer, llegaban a trabajar hasta nueve y diez horas diarias, a pesar de que ya hacía mucho tiempo que estaba en vigor la jornada laboral de ocho horas. No tenían descanso alguno ni en la hora de la comida. Y el salario era muy bajo. Las más veteranas, las que llevaban entre ocho y doce años de trabajo, percibían un jornal que oscilaba entre las 2 y 2’25 pesetas diarias.
Los decretos agrarios aprobados por el Gobierno provisional de la República, antes de ponerse en marcha el proceso complejo de la reforma agraria, y gracias al interés de los ministros de Trabajo, Francisco Largo Caballero y de Justicia, Fernando de los Ríos, pretendían ofrecer soluciones inmediatas, y hasta casi de urgencia, para paliar algunos problemas acuciantes que padecían los trabajadores del campo, además de preparar el camino para dicha reforma agraria, uno de los principales cambios prometidos por el Gobierno y anhelados por estos trabajadores, por la izquierda y el movimiento obrero. No debemos olvidar la situación de extrema penuria de los jornaleros, la inseguridad de los arrendatarios de tierra, y que la agricultura seguía siendo el principal sector económico del país, ocupando a la mayor parte de la población activa por mucho que se hubieran ya desarrollado los sectores secundario y terciario.
En un artículo anterior nos hicimos eco de la nota publicada por la Federación Nacional de Dependientes de Comercio en relación con la entrada en vigor de la reforma legal de la jornada laboral de ocho horas por la resistencia que generaba en la patronal del sector. Este comunicado culminaba movilizaciones previas, como la que aquí estudiamos con el mitin que se celebró en la Casa del Pueblo de Madrid el 28 de septiembre de 1919.
En Francia, los socialistas españoles crearon un Grupo en París, pero también otro en Burdeos. Este último se fundó en 1910. Pues bien, en este artículo nos centramos en un llamamiento que formuló su Comité, a mediados de septiembre de 1912, para animar a los trabajadores españoles de aquella localidad francesa para que se afiliaran, y que nos permite ahondar en nuestro conocimiento sobre la cuestión de la militancia política de los emigrantes españoles en los primeros decenios del pasado siglo.
El socialismo español luchó intensamente contra la carestía de la vida en tiempos de la Gran Guerra y la posguerra. En este apunte nos acercamos al plan que presentó la Agrupación Socialista Madrileña a finales de septiembre de 1919 en relación con esta cuestión y con el trabajo, que suponía una profunda reforma económica.
En vísperas de la entrada en vigor de la jornada laboral de ocho horas, que tuvo lugar el primero de octubre de 1919, la Federación Nacional Española de Dependientes de Comercio (UGT), integrada por 150 organizaciones, emitió un comunicado, publicado en El Socialista del 30 de septiembre, que pasamos a reseñar en este artículo en referencia a los problemas que se podían presentar para su aplicación en este sector comercial, y que nos ofrece la visión sindical de las intensas polémicas que generó esta reforma legal, un aspecto que merece más atención historiográfica.
En calidad de diputado Andrés Saborit se interesó por la suerte de los trabajadores del Estado en el final del verano de 1922. Saborit, como hemos visto en otro trabajo publicado en El Obrero, tuvo un evidente protagonismo en la defensa de los intereses de muchos trabajadores en el Congreso de los Diputados, pero también en el Ayuntamiento de Madrid cuando fue concejal.
En un anterior artículo estudiamos la crítica socialista hacia el caso concreto de la repatriación de los soldados enfermos de la Guerra de Cuba en el lazareto de Oza en A Coruña, a primeros de septiembre de 1898. Pues bien, en ese mismo mes, en el número siguiente de El Socialista (653) y en la misma sección de “La Semana burguesa” se intensificó dicha crítica.
Los socialistas denunciaron a través de El Socialista las condiciones de la atención sanitaria de los soldados enfermos repatriados de la Guerra de Cuba en relación al lazareto de Oza en A Coruña, a primeros de septiembre de 1898.
En el inicio del otoño de 1899 Madrid padeció una epidemia de fiebres tifoideas. La conocida sección de “La Semana Burguesa” de El Socialista se hizo eco de este hecho planteando ácidas críticas sobre el problema, en el mes de septiembre, aunque no tanto sobre las medidas tomadas, sino porque planteaban las causas del problema, y que desde la perspectiva del movimiento obrero no eran otras que la falta de higiene y la miseria.
El socialismo cristiano celebró su primer Congreso internacional en Suiza en el verano de 1928. Durante los años veinte El Socialista dedicó cierta atención a este movimiento recogiendo noticias y debates sobre el mismo. A primeros de septiembre de 1928 explicó para el lector español el desarrollo de este Congreso.
El Congreso de Stuttgart de 1907 trató la cuestión de la emigración estableciendo una postura sobre la misma que recordamos en el presente artículo.
Como hemos estudiado en diversos artículos de El Obrero las obreras de la aguja en Madrid se organizaron en vísperas de la proclamación de la Segunda República. Así es, se pusieron en marcha, y pronto surgieron los problemas. Este breve apunte nos permite comprobar su compromiso, y la necesidad de la solidaridad con su lucha, por parte de sindicalismo de signo socialista.
A primeros de septiembre de 1901 el periódico obrero El Socialista defendió que los empresarios españoles podían pagar mejores salarios, denunciando que en España eran bajísimos, cuando se estaban amasando verdaderas fortunas.
El socialismo rumano se limitó durante mucho tiempo a un núcleo de activistas y pensadores debido a la escasa fuerza del proletariado en un país muy atrasado industrialmente. Esos intelectuales tenían una clara influencia cultural occidental, especialmente francesa, pero también suiza. La segunda influencia procedía de Rusia, mucho más cercana, gracias a un conjunto de refugiados rusos.
Charles Booth (1840-1916) fue un investigador británico poco conocido del público español, pero sumamente importante en el estudio del fenómeno de la pobreza a finales del siglo XIX en la capital del capitalismo del momento, Londres. Sus investigaciones ayudan a entender cómo vivía la clase obrera, y cómo la pobreza estaba más extendida de lo que se consideraba en ese momento.
Los socialistas de Sitges se pusieron en marcha en 1900 para poner organizar una Sociedad de Resistencia entre los trabajadores del calzado de la localidad, que se concentraban en tres fábricas en ese momento. Al parecer, el objetivo se cumplió rápidamente, porque muchos de los trabajadores de esas fábricas se afiliaron a dicha Sociedad.