El socialismo internacional y su fuerza restauradora en 1927 según Isidro Escandell
El maestro y periodista Escandell es una figura fundamental en la Historia del socialismo valenciano, destacando en las responsabilidades más importantes del mismo en toda su vida orgánica desde la segunda década del siglo XX hasta el final de la guerra civil: Juventudes, Agrupación de Valencia y Federación. Dada su condición de periodista estuvo al frente o colaborando en gran parte de la prensa obrera socialista valenciana y española. Llegaría a diputado en la Segunda República, siendo fusilado en 1940. Se trata, por lo tanto, de una figura muy autorizada a la hora de aportarnos datos. En El Socialista publicó muchos trabajos, reseñas de publicaciones, y análisis de la situación socialista en Valencia, o como en este caso, en el plano internacional. Vamos a acercarnos al análisis a un trabajo donde se felicitaba del avance del socialismo en el año 1927, como una fuerza que restauraría Europa.
Isidro Escandell se felicitaba del éxito electoral de diversos partidos socialistas en Europa. Ello indicaba, en su opinión, un aumento de “riqueza espiritual en la vieja y confundida Europa”.
Así era, una “vieja y confundida Europa”. Recomendaba, en este sentido, la lectura del libro de Nitti, La tragedia de Europa. Recordemos que Francesco Salverio Nitti (1868-1953) fue un economista y político italiano, miembro del Partido Radical, que fue varias veces ministro en Gobiernos de Giolitti y Orlando, para llegar a ser presidente del Consejo durante un año, entre los meses de junio de 1919 y 1920. Se interesó mucho por la realidad del sur italiano. Con la llegada del fascismo se marchó de Italia, para en la Segunda Guerra Mundial ser perseguido por los nazis. Nitti fue un político audaz, que en la inmediata posguerra intentó solucionar el problema de los desertores y de la relación con Yugoslavia, además de tener que lidiar con el asunto del Fiume. El libro que aparece en el artículo de Escandell, La decadenza dell'Europa, (1926), junto con otro anterior, L'Europa senza pace (1921), expresaban pesimismo sobre la realidad europea. A propósito, Escandell señalaba como el autor italiano en la obra que citaba reflejaba cómo se había transformado el viejo mundo como consecuencia de la posguerra. Así pues, Europa padecía un déficit de “normas espirituales”: violencia, egoísmos, etc., desde 1919. Y eso lo relacionaba también con la abstención de Estados Unidos de los asuntos de Europa. Recordemos cómo después del fracaso de Wilson en involucrar a su país en la Sociedad de Naciones Estados Unidos inició una larga etapa de aislacionismo. Pues bien, según Escandell, para acabar con esta situación hacía falta una fuerte corriente de opinión. Y esa corriente era el socialismo, y de ahí sus triunfos electorales en Inglaterra, Alemania, Finlandia, Suiza, Islandia, Dinamarca, país que elogiaba por la fortaleza de su socialismo, fruto, siempre según su opinión, como consecuencia de la cultura de sus ciudadanos.
En todas partes en 1927, seguía Escandell, el socialismo político había triunfado. Era una corriente “civilizadora” que también estaba llegando a Norteamérica, de intensa tradición capitalista.
Nuestro autor parafraseaba a Bebel, cuando el alemán decía que quien tuviera a Prusia tendría a toda Alemania, pues bien, quien tuviera el socialismo tendría la riqueza espiritual que habría iniciado la restauración de Europa.
Todos sabemos que llegarían los años treinta.
Hemos consultado el número 5925 de El Socialista. Por su parte, tenemos varios trabajos sobre Escandell en El Obrero.