Cayetano Redondo y los dos patriotismos en España
Regresamos con esta pieza a uno de los temas que más hemos tratado en los últimos tiempos, esto es, los tipos de patriotismos en la Historia contemporánea de España, es decir, los dos modelos que se presentarían desde una perspectiva de izquierdas. En la Hemeroteca de El Obrero el lector interesado encontrará muchas de nuestras aportaciones a la cuestión. La que hoy presentamos no difiere de la tesis defendida en las anteriores entregas, aunque parece original la calificación de cada uno de los dos patriotismos, como, a continuación, vamos a exponer.
Hoy vamos con Cayetano Redondo, que en las páginas de Vida Socialista en 1911, expuso la teoría de los dos patriotismos, desde su perspectiva.
El segoviano Cayetano Redondo Aceña (1888-1940) fue tipógrafo y periodista, llegó a ser diputado por su ciudad y alcalde de Madrid, siendo fusilado en las tapias del Cementerio de la Almudena.
Redondo afirmaba, no sin ironía, que en España había muy “ilustres doctores en patriotismo”, y que eran los encargados de expedir las patentes de patriota a quienes ellos consideraban dignos de merecerlas.
Esos “doctores en patriotismo” eran los grandes terratenientes, los plutócratas, los altos próceres, los omnipotentes caciques, los acaparadores de la tierra, los enriquecidos proveedores de ganados y víveres para el ejército, en fin, todos aquellos que tenían resuelto para ellos y sus hijos el problema de la vida.
Pero no cabía duda de que existía una gran paradoja porque estos expertos en patriotismo, por lo general, no habían derramado nunca su sangre por la patria en los momentos en los que el honor de la misma se había visto en peligro. Es más, nunca se habían vestido el uniforme.
Los doctores en patriotismo serían los burgueses que tenían mucho cuidado en redimir a sus hijos del servicio de las armas por la suma de mil quinientas pesetas, y que habían tenido las energías suficientes para matar la “nonnata ley” del servicio militar obligatorio.
Pero Redondo quería dejar claro que estos patriotas ejercían su doctorado de una manera muy activa, como los que se encuentran imbuidos de la importancia de la misión que cumplían.
Pero la cuestión clave era que en España existían dos patriotismos, y completamente distintos, es más, hasta antagónicos. Pero, claro, en realidad, en teoría solamente tendría que haber un patriotismo, pudiendo refutarse la anterior afirmación de los dos patriotismos. Pero Cayetano Redondo insistía en que sí había dos. Por un lado, estarían los que se consideraban los verdaderos patriotas, es decir, los admiradores de las tradiciones bélicas y de conquista, los defensores de las guerras, los amigos del ejército, aunque no tuvieran ningún soldado familiar en sus filas, en una palabra, estos patriotas serían la gente de orden, la buena sociedad, los consejeros de las grandes empresas, los políticos, los aristócratas, la élite, en fín.
Y luego estaban los “patriotas de enfrente”, es decir, los obreros, los que no poseían minas en el norte de África (ya había comenzado la Guerra del Rif), los ingenieros y médicos, el arquitecto y el albañil, el tipógrafo, el intelectual, el labrador y el minero, es decir, todos los que eran útiles a los semejantes, los que amaban la patria sobre todas las cosas y tenían afecto sincero hacia el ejército, precisamente porque en su seno se encontraban familiares, que eran trabajadores. También serían patriotas los que querían la paz para la patria a la que amaban y veían que en la guerra se “desangra”, se aniquilaba. Los patriotas de enfrente eran, en fin, los que entendían que la inteligencia, el trabajo y la honestidad política podían redimir a la patria. Serían también los “patriotas del dolor”, citando a Ortega y Gasset.
Redondo se preguntaba si esos patriotas no tenían derecho a hacer ostentación de su patriotismo enfrente del otro, de los que denominó los “doctores del patriotismo del placer”. Así pues, habría, en fin, un “patriotismo del dolor” frente a un “patriotismo del placer”.
Hemos trabajado con el número del 12 de marzo de 1911 de Vida Socialista.