Marx y el lastre de la tradición
En el número de enero de 1936 de la revista socialista Leviatán se publicó la segunda parte de una selección de textos filosóficos de Marx, dedicada en este caso a la dialéctica y la historia. Pues bien, rescatamos uno de ellos, sacado de la obra, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, publicada en 1852 por ver primera en la revista de New York, Die Revolution. Leviatán recordaba a los lectores que existía una edición española reciente.
El texto:
“El lastre de la tradición
Los hombres hacen su propia historia, pero no libremente, en condiciones escogidas por ellos mismos, sino en condiciones directamente dadas, legadas por la tradición. La tradición de las generaciones muertas gravita como una pesadilla sobre el cerebro de los vivientes. Incluso cuando ellos y las cosas parecen ocupados en transformarse, en crear algo nunca visto, justamente en esas épocas de crisis revolucionaria, es cuando se evocan con inquietud los espíritus del pasado y se toman sus nombres, sus consignas, sus costumbres, para entrar en la nueva escena de la Historia, bajo un disfraz venerable y con esas palabras prestadas. Así, Lutero adoptó la máscara del apóstol Pablo; así la Revolución de 1789 a 1814 se vistió una y otra vez con el traje de la República romana y con el del Imperio romano; la Revolución de 1848 no supo hacer nada mejor que parodiar el 1789 y la tradición revolucionaria de 1789 a 1814. Quien aprende una nueva lengua la traduce siempre a su lengua maternal; pero no se ha asimilado el espíritu de la nueva lengua y no se vale libremente de ella más que cuando la maneja sin reminiscencias y olvida su lengua hereditaria...
La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino únicamente del porvenir. No puede comenzar consigo mismo sin antes haber vencido todas las supersticiones del pasado. Las revoluciones anteriores necesitaban reminiscencias históricas para encubrir ellas mismas su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos para realizar su propio contenido. Antaño la frase rebasaba el contenido; hoy el contenido rebasa la frase.”
Siempre nos ha interesado mucho cómo revoluciones o cambios políticos han empleado el pasado, hasta su lenguaje, y Marx nos pone algunos ejemplos de como para “entrar en la nueva escena de la Historia” se hace “bajo un disfraz venerable y con esas palabras prestadas”, como una suerte de legitimación, añadiríamos nosotros. Pero Marx defendía que la revolución social no podía sacar “su poesía” del pasado, sino del porvenir, tenía que vencer las “supersticiones del pasado”. Un texto para reflexionar, que es siempre nuestro objetivo.