La importancia de la paz en la victoria de las izquierdas francesas en 1924 en clave española

Historia

Francisco Núñez Tomás 1877-1945) fue tipógrafo y periodista, desarrollando un intenso compromiso tanto en la UGT como en el PSOE, ya que llegó a ser vocal de la Comisión Ejecutiva de la primera, y miembro de la Comisión Ejecutiva del Partido, además de ser elegido diputado por Badajoz, y pertenecer a la redacción de El Socialista. En el periódico, en su número del 13 de mayo de 1924, se felicitaba por el triunfo de las izquierdas en Francia, y que se conoció como la época del Cártel de Izquierdas, y que hemos estudiado en este mismo medio.

 

El artículo, que abría el periódico, se titulaba “El triunfo de la paz”, y en el mismo el destacado socialista manifestaba su satisfacción al confirmarse sus auspicios. Su artículo versaba más en clave internacional que nacional francesa.

Núñez Tomás afirmaba que Francia seguía siendo el pueblo que estableció los Derechos del Hombre, y que se había dado cuenta de los momentos por los que atravesaba el mundo, y del importante papel que le incumbía sobre los problemas planteados. Debemos recordar que Poincaré había protagonizado desde la posguerra una intensa y dura política contra Alemania. Ahora los electores habrían votado para dar la espalda a los gobernantes que no caminaban sinceramente hacia una negociación internacional que llevase a la tranquilidad.

Cada vez era más evidente la necesidad de que se reformase el Tratado de Versalles en un sentido de mayor equidad, y de que la Sociedad de Naciones fuera un instrumento capaz de proteger a todos los países y de evitar nuevos conflictos.

Pero en el presente no había posibilidad de una paz positiva y segura porque ciertos puntos del Tratado de Versalles se prestaban a interpretaciones abstrusas que dificultaban egoístamente la solución del problema de las reparaciones de Alemania. Había elementos capitalistas interesados en pescar en río revuelto, y se habían cuidado de alimentar prejuicios morbosos, creando en Francia lo que se denominaba la “mentalidad lorenesa”, que era el temor constante a una nueva invasión alemana.

Poincaré y Millerand habrían sido derrotados por su política “sinuosa”, de reservas mentales, que no favorecía más que al capitalismo. Pero Francia quería ahora una política “franca, cordial, sincera”, sin reservas ni subterfugios.

El socialismo iba a tener en la nueva Cámara más que el doble de diputados que antes. Esto tendría, siempre a juicio de Núñez Tomás, una clara significación porque tanto el Partido Socialista como la Confederación General del Trabajo tenían una posición clara en materia internacional, en consonancia con los acuerdos tomados por las Internacionales. Y esa debería ser la base de la política futura francesa.

Por la paz ya había hecho una enorme colaboración Ramsay MacDonald desde que había accedido al poder en el Reino Unido. Ahora era el turno de Francia, que parecía estar dispuesta a colaborar lealmente en el esfuerzo de los hombres de buena voluntad.

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