Consideraciones de Manuel Cordero sobre el cooperativismo (1924)

Historia

En el número donde El Socialista dedicó una gran atención a la Exposición cooperativista de Gante, en junio de 1924, se insertaron distintos trabajos de autores españoles y extranjeros sobre el cooperativismo. Nos fijamos en esta pieza en las consideraciones que el destacado sindicalista y socialista Manuel Cordero dedicó sobre el particular desde la óptica socialista.

 

Sus ideas partían de la afirmación de Jaurès acerca de que la cooperativa era el laboratorio donde se resolvían todos los problemas de la nueva sociedad.

Para Cordero la sociedad caminaba hacia una gran transformación, especialmente en lo económico. Como buen socialista reafirmaba que todas las revoluciones del mundo tenían su fundamento en el desarrollo económico de la sociedad. Esa sociedad si quería pasar de un estado económico a otro superior tenía que preparar los órganos adecuados para la transformación. En ese sentido, las organizaciones de resistencia jugaban un papel fundamental porque despertaban los sentimientos políticos y sociales de los trabajadores, en realidad, para generar su propia conciencia. Paralelamente a esto, el trabajador seguía con la lucha social contra el patrono, arrancándole mejoras, pero eso tenía un límite, que imponían las realidades económicas en que se desarrollaban las industrias. Rebasar dicho límite iría en contra del interés colectivo, que era el de los propios trabajadores. Y ahí surgía el papel de las cooperativas de consumo que iba reuniendo a la masa consumidora con el fin de procurarse los medios para satisfacer sus necesidades.

Al lado de las sociedades de resistencia y de las cooperativas caminaba el movimiento político socialista con su crítica a las imperfecciones de la sociedad y procurando influir en la legislación para que los nuevos organismos se encontraran amparados en su desarrollo.

Cordero lamentaba que en España no había aún un estado de conciencia claro y firme de lo que eran las cooperativas. La masa obrera soñaba más que aspiraba a hacer su revolución emancipadora. La cooperativa para cumplir su función no podía ser exclusivamente un instrumento para abaratar los géneros de consumo, sino un órgano económico que, hecha la revolución, sustituya el comercio privado en su función.

Para todo ello había que trabajar mucho.

Hemos consultado el número del 17 de junio de 1924 de El Socialista.

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