Las primeras Sociedades Obreras en España (Federico Urales)

Historia

De la mano de Federico Urales ofrecemos unos apuntes sobre las primeras Sociedades Obreras en España gracias al trabajo que publicó en 1926 en La Revista Blanca.

 

En 1840, nos refiere el autor, se fundó en Barcelona, de forma casi clandestina, la primera Sociedad Obrera de resistencia de la capital, es decir, la de Tejedores. Se puso en marcha con el propósito, al parecer, de poner freno a los abusos patronales crecientes, gobernando, nos avisa también en su texto, los progresistas. En 1842 se intentó dar carácter legal a las nuevas sociedades que se iban formando al margen de las leyes. Así pues, una Comisión compuesta por Joan Muns y Simón Buldú, en representación de los obreros catalanes, marchó a Madrid para pedir al Gobierno de Espartero (estaríamos en la segunda Regencia) que autorizase el funcionamiento de la Sociedad de Tejedores, que ya contaba con siete mil socios. El Gobierno aceptó la petición. Urales cuenta que había sido por la impresión que había causado la exposición que le había dirigido al Gobierno el Ayuntamiento de Barcelona sobre las ventajas de aprobar estas asociaciones obreras en relación con el progreso social. ¿Podría haber sido, -opinamos nosotros-, por la fuerza del número?

Así pues, el 20 de mayo, el Ministerio de la Gobernación publicó una real orden en la que no sólo se autorizaba la constitución de sociedades obreras, sino que, en el preámbulo, se encargaba a los gobernadores que acogieran favorablemente el espíritu de asociación que se había iniciado entre los trabajadores catalanes por los beneficios que pudieran producir. Además de la autorización se instaba a las sociedades que formulasen estatutos o reglamentos que debían ser elevados a la Administración para ser aprobados.

Estas dos cuestiones permitirían que las sociedades dejaran de ser clandestinas y pudieran formular peticiones colectivas.