El recuerdo de Manuel Vigil Montoto sobre la acción política de los trabajadores

Historia

En el número conmemorativo de El Socialista del día 27 de septiembre de 1924 en relación con el aniversario de la creación de la Primera Internacional, Manuel Vigil Montoto recordó en un artículo la importancia de la acción política de la clase trabajadora que, como sabemos es una seña de identidad del movimiento obrero de signo socialista. Para ello empleó acuerdos de la propia Internacional.

 

En primer lugar, aludió al Manifiesto inaugural de 1864 donde se aludía a que el primer deber de la clase trabajadora era conquistar el poder político porque los señores de la tierra y del capital se servían de los privilegios políticos que disfrutaban para defender sus monopolios económicos.

Más adelante, en 1871, la Conferencia de Londres, en su resolución IX, consideraba que contra el poder colectivo de las clases poseedoras no podía alzarse el proletariado como clase sino constituyéndose el mismo como partido político distinto y opuesto a los otros formados por esas clases poseedoras. Dicha constitución se presentaba como indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social. Por otro lado, se recordaba que la acción económica y la acción política estaban unidas indisolublemente, es decir, la lucha sindical o socioeconómica, y la política.

Si esto parecía tan claro para Vigil Montoto, se preguntaba qué “fuerzas ocultas” habían retrasado dicha aspiración suprema de los obreros organizados conscientemente. Pues bien, aludía a los hombres que habían provocado la primera escisión en las filas proletarias y que se habían definido como los “más revolucionarios”, presentado con ello un gran servicio a los Gobiernos, representantes de la clase patronal, y que desde el principio habían atacado y perseguido a la Internacional. Era los miembros de la denominada “Alianza” con Bakunin a la cabeza.

Vigil Montoto afirmaba que al final se habían constituidos los partidos políticos de clase. pero se habían encontrado con elementos obreros que por su temperamento o por “motivos no siempre disculpables” habían propagado la idea “burguesa” de que los trabajadores debían permanecer alejados de la política. Por fin, recordaba el texto de la Internacional que afirmaba que el partido de los trabajadores contaba con un triunfo que era el número, pero no era suficiente si no se estaba unido por la asociación y “guiado por el saber”.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido