El simbolismo del bastón
La presencia del bastón es casi universal entre las tradiciones y culturas en relación con un significado mágico, pero también de orden. El bastón sirve en los rituales para regular la marcha y es un signo de la autoridad.
En la Antigüedad contamos con el bastón de Hermes con el que hizo el caduceo, símbolo de las dos corrientes contrarias de la energía cósmica. Bastones importantes hemos visto en la Biblia. Ahí estaría el de Moisés que se transformó en serpiente como prueba del poder de Dios. También tenemos el bastón de San José que, en cambio, floreció como signo de regeneración. En la Historia tenemos bastones de mando que en su máxima expresión serían el cetro de los reyes, un símbolo de la soberanía y del poder, y que alude a uno de los atributos de Salomón. Pero también los peregrinos llevaban un bastón, así como, los chamanes, magos y maestros. En estos casos el significado del bastón gravita sobre la idea de los viajes. Importante fue el bastón en forma de cayado, que llevaban los augures en Roma, sirviéndose del mismo para dividir las regiones del cielo cuando observaban.
Por otro lado, se llamaba bastón a una insignia que los emperadores romanos otorgaban a los gladiadores que habían salido vencedores en sus combates. Por fin, existió el «pedum», una especie de bastón pastoral retorcido por uno de sus extremos que, según la mitología, lo portaban Paris, Pan, Atis, Acteón, los faunos y los sátiros. En principio, era un bastón para recoger los ganados, pero que terminó consagrado en el paganismo para tomar los augurios, pasando a ser denominado «lituus».