El socialismo español y la salud en sus inicios

Historia

Las cuestiones de la higiene y la sanidad fueron preocupación constante del socialismo español desde sus inicios, pero desde una perspectiva distinta a la que los higienistas planteaban ante el evidente problema que había aparecido con los profundos cambios socioeconómicos producidos por el complejo proceso de industrialización, y por el crecimiento urbano.

 

Frente a las ideas de que la falta de higiene y la extensión de la enfermedad eran asuntos personales, es decir, achacables a los propios obreros por sus formas de vida, el socialismo español planteó que esos problemas no eran responsabilidad de los trabajadores, sino del capitalismo y de las relaciones de producción que había establecido: bajísimos salarios, jornadas laborales interminables, centros de trabajo sin higiene, y viviendas insalubres con altísimos niveles de hacinamiento, etc. En este sentido, por ejemplo, habría que enmarcar también el debate sobre el alcoholismo de la clase trabajadora.

Los socialistas denunciaron las graves carencias sanitarias españolas, así como los problemas de higiene y la forma de abordar las epidemias, como se vio en los casos del cólera en Madrid, en 1890, del tifus y peste que procedían de la Guerra de Marruecos, o el gravísimo caso del tifus en Barcelona en 1914, en medio de la polémica por el sistema de abastecimiento del agua en la guerra entablada por las empresas de este servicio, como denunciaría Josep Comaposada.

Especial importancia tuvo siempre la preocupación por la gran enfermedad social de la España de los siglos XIX y XX: la tuberculosis.

Pero los socialistas no solamente denunciaron al sistema como provocador de la falta de higiene y la extensión de las enfermedades entre las clases desfavorecidas, también decidieron actuar cuando comenzaron a entrar en los Ayuntamientos combatiendo el fraude alimentario, e intentando intensificar políticas asistenciales. Otro campo de actuación sería a través de la divulgación científico-sanitaria con conferencias y cursos en las Casas del Pueblo y Círculos Socialistas, o través de artículos publicados en la prensa obrera, emprendiendo la construcción de modernas casas baratas para los trabajadores, y muy especialmente, poniendo en marcha la Mutualidad Obrera Médico-Farmacéutica, obras del cooperativismo emprendido por el sindicalismo socialista.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido