La contestación a la Restauración en Europa

Historia

El sistema de la Restauración, comenzado a diseñar en 1814, fue contestado por dos grandes ideologías, el liberalismo y el nacionalismo. El primero constituye un pensamiento bien estructurado frente a la diversidad del segundo, pero ambos, entrelazados, o predominando en algunos casos más uno que el otro, generaron una intensa oposición a lo que las principales potencias europeas habían defendido tanto para la organización interna de los Estados como en relación al mapa del continente que habían diseñado. En consecuencia, contra el absolutismo y contra el desprecio de los deseos de los pueblos se levantaron liberales y nacionalistas.

 

En el ciclo revolucionario surgieron con fuerza los principios democráticos. Algunos autores consideran que sería la versión más progresista del liberalismo, pero, sin negar algunas concomitancias, la ideología democrática rompía en muchos aspectos con los principios liberales, como tendremos oportunidad de ver.

Y entre medias de estos factores, fue creciendo un nuevo componente, la contestación de signo social que iba más allá de la defensa de regímenes de libertades y/o de la configuración de Estados-nación, y que tenía más que ver con las dificultades para poder vivir de amplias capas sociales europeas, y que podía conectar, en cierta medida, con los principios democráticos, pero iba más allá, conformando una nueva ideología, el socialismo.

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