Solidaridad obrera: el caso de Barruelo en 1918
En esta pieza queremos exponer cómo funcionaba la solidaridad en el seno del movimiento obrero de signo socialista ante una huelga.
En mayo de 1918 unos quinientos mineros de las minas de San Cebrián y Mudá (Barruelo) por el despido, considerado injusto, de dos compañeros. Desde El Socialista se avisaba, en primer lugar, a todas las organizaciones de España, y singularmente a las mineras para que procuren que no fueran trabajadores “a traicionar a estos compañeros”, es decir, que no se presentasen esquiroles. Pero, sobre todo, se hacía un llamamiento a la solidaridad. Al parecer el Sindicato minero palentino llevaba muy poco tiempo funcionando, y las Secciones de San Cebrián y Mudá carecían de fondos suficientes para socorrer a los huelguistas. Pero, los mineros estaban muy resueltos a no rendirse y a persistir en su “razonada actitud”. Por eso se rogaba a las Sociedades Obreras de toda España que enviasen donativos para los huelguistas. Se debían remitir a nombre de Crescenciano Bilbao, Centro Obrero, Barruelo (Palencia).
Crescenciano Bilbao Castellanos (1893-1961) tuvo una intensa vida de compromiso sindical y socialista. Era natural de Barruelo de Santullán, y de profesión minero y metalúrgico. En 1907 ingresó en la UGT y unos pocos años después en la Agrupación Socialista de Barruelo. Trabajó en Barcelona hasta la proclamación de la República como forjador de calderería y constructor de calderas de locomotoras en “La Maquinista”, y llegó a ser presidente de la Federación Regional de la UGT. En ese último año se trasladó a Huelva, donde escaló profesionalmente, e ingresó en la masonería onubense. Tuvo una gran participación en la Revolución de 1934, siendo protagonista de una huida casi de novela a Portugal. También sería diputado, y estuvo en el Comisariado de Guerra. Se exilió en Francia, para luego pasar a México.
Hemos trabajado con el número del 13 de mayo de 1918 de El Socialista y con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.