Las protestas sindicales en la Barcelona franquista
En noviembre de 1964 nacía en la parroquia de San Medín la rama catalana de Comisiones Obreras.
En el año 1971 resultó muerto Antonio Ruiz Villalba, trabajador de la SEAT, cuando la policía asaltó la factoría, ocupada por los trabajadores en defensa de sus derechos laborales. La empresa ya no era el modelo de paz social que había proyectado el régimen. La causa debe encontrarse en que detrás del innegable avance que supuso la fábrica de la SEAT, se encontraba una realidad sociolaboral muy dura en la empresa. El objetivo era producir mucho y con grandes rendimientos a costa de los trabajadores. Los ritmos de trabajo eran intensísimos y la cadena de montaje no podía parar nunca, lo que repercutió en el descanso de los obreros.
En 1966 los representantes de Comisiones Obreras consiguieron colarse en los jurados. En el mes de 1967 se dio la primera gran protesta en la fábrica de la SEAT en la cadena de montaje del automóvil Ochocientos Cincuenta. Estaríamos hablando de cerca de tres mil trabajadores que ya no podían más con el ritmo de trabajo. Se despidió a diez trabajadores y se dieron más de trescientas rescisiones de contrato. En todo caso, la empresa comprendió que debía rebajar el ritmo de trabajo.
En octubre de 1969 cuando se discutía el convenio se estaba constatando que los trabajadores habían adquirido ya una clara conciencia de sus derechos. Empezaba una etapa de confrontaciones. Después de las asambleas llegaban las huelgas. Las hubo en los primeros meses de 1970, con los consiguientes despidos. El culmen llegaría con la muerte de Ruiz Villalba.
El ejemplo de los trabajadores de la SEAT trascendió más allá de la propia empresa y de todo el complejo de la Zona Francia. Los trabajadores marchaban hasta la propia Plaza de España, y muy pronto los obreros de otras industrias del Baix Llobregat, de Barcelona, del resto de Cataluña y hasta de España vieron el ejemplo que estaban ofreciendo aquellos trabajadores. La lucha ya no sólo se centraba en mejorar las condiciones laborales y también salariales, sino en conseguir que se readmitiese a los despedidos, de solidarizarse con los compañeros y compañeras de otras fábricas y empresas, sin olvidar, el ansia por el restablecimiento de las libertades y de la democracia.