Con el fin de la dictadura comenzó a plantearse una necesaria renovación urbanística de Barcelona. El nuevo urbanismo comenzó en una fecha tan temprana como 1976 con el Plan General Metropolitano de Ordenación Urbana, elaborado por Joan Antoni Solans. El propósito era frenar la especulación urbanística que se había desatado en los años sesenta en tiempos de la administración de Porcioles, además de intentar rehabilitar la ciudad y reorganizarla morfológicamente. No se cumplió en su totalidad, pero es cierto que algunas actuaciones han marcado a la ciudad en el último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI.