Sobre individualismo, libertad e igualdad en Bakunin
En este mundo despistado intencionadamente se considera que un anarquista es un individualista, amante de su libertad personal. Pero eso no es así, como bien demostró Bakunin. Unas líneas breves pretenden combatir esa idea tergiversada del anarquismo.
La cuestión del individualismo era fundamental en Bakunin. En la política el individualismo se vería en la carrera de los individuos hábiles y fuertes para conseguir llegar al poder, para, al final, dominar a las masas, una vez que se habían terminado los privilegios estamentales. Pero donde el individualismo era más evidente era en la economía con el triunfo del liberalismo, de la libertad ilimitada. En este punto, Bakunin recuperaba la teoría que sobre el trabajo colectivo frente al improductivo del individual. El problema residía en el hecho de que el fruto de ese trabajo social o colectivo no era para todos sino para una minoría.
La burguesía querría el disfrute aislado de los individuos, de “los fuertes, de los inteligentes, de los hábiles, de los dichosos”, en una palabra, de la minoría burguesa. No habría, por lo tanto, libre competencia, ni igualdad en esta lucha que calificaba de fratricida, porque la minoría partía con mejores armas, con su educación y su riqueza heredadas.