La Internacional de trabajadores mineros en 1928
A la altura de 1928 los trabajadores mineros contaban con una Internacional obrera específica. La mayoría eran trabajadores de las minas de carbón, aunque en algunos países se habían incorporado los del hierro y de otros metales. Agrupaba a mineros de 17 países, incluida España, aunque no a portugueses y de países de la América latina.
La Internacional trabaja por las mejoras salariales, la reducción de la jornada laboral, las garantías sobre los accidentes y contra las enfermedades, cuestiones especialmente importantes habida cuenta de la peligrosidad del trabajo minero. Pero también su principal reivindicación en ese momento pasaba por la nacionalización de las minas. La Internacional consideraba que las minas eran uno de los sectores productivos donde parecía más evidente que pasaran al dominio colectivo. La justificación de esta demanda se basaba en el hecho de que las riquezas del subsuelo no habían sido creadas por nadie ni eran fruto del trabajo humano y, en consecuencia, debían ser explotadas en beneficio de todos. Era ésta una reivindicación de equidad social. Y por eso había que ser fuertes, numerosos. Por eso mismo, la Internacional trabajaba para abarcar a más trabajadores mineros en el mundo. En mayo de 1928 la Internacional iba a desarrollar un Congreso en la localidad francesa de Nimes con un apretado orden del día: el problema carbonero, organización internacional de la producción, duración del trabajo, ratificación del Convenio de Washington, vacaciones obreras, nacionalización de las minas, protección de los mineros, retiro de los mineros, seguros sociales, organización internacional de los mineros y la lucha contra la guerra.
Un personaje clave de esta Internacional fue el belga Aquiles Delattre, nacido en 1879 y que de joven fue minero. La Federación Nacional de mineros belgas le nombró su secretario, para ser después secretario de la Federación Internacional de mineros, con sede en Bruselas.
Hemos consultado para este artículo el número del primero de mayo de 1928 de El Socialista.