Sobre el socialismo y la juventud

Historia

Isidro Escandell, uno de los socialistas valencianos más destacados en la Historia, y al que acudimos con cierta frecuencia, reflexionaba a la altura de 1923 sobre la relación entre el socialismo y la juventud. En estos momentos en los que estamos tan preocupados por las derivas populistas y extremistas de derecha de una parte de la juventud española siempre nos puede ayudar acudir a los materiales históricos para reflexionar.

 

Dos mundos parecían pugnar, el pasado y el porvenir o futuro. Por eso, el intelectual valenciano hablaba, en realidad, del materialismo histórico y realizaba un repaso histórico sobre dominantes y dominados y sobre las liberaciones. En el presente la “supremacía de los jerarcas antiguos ha sido traspasada a la clase burguesa”. Ahora la plebe era la organización obrera. Y ahora era el socialismo era el ideal para liberarse de la sumisión económica. Ahora era la socialización de la riqueza y el fin de los monopolios. A la juventud le cabía el papel de ser vigía en el ideal socialista porque representaba el porvenir. Para Escandell el porvenir era más hermoso que el pasado, un porvenir “preñado de realidades de realidades”, donde la juventud rompería el “becerro de oro que formó el pasado ominoso”. “Seamos socialistas” decía Escandell, porque el socialismo era una tendencia avasalladora del pensamiento europeo moderno y que necesitaba de una gran acogida entre la juventud para que saliera una fuerza vibrante para hacer desaparecer los “nubarrones” que eclipsaban el “sol divino de la libertad y de la justicia”. Un ejercicio un poco retórico, pero bello del papel de la juventud como ariete transformador.

Hemos trabajado con el número del 25 de agosto de 1923 de El Socialista.

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