El socialismo cristiano británico
El concepto de “socialismo cristiano” nació en Gran Bretaña al comenzar la década de los años cincuenta del siglo XIX. En ese momento se publicó la obra, Tratados sobre el socialismo cristiano (1850) de G. Bell. También comenzó a publicarse el periódico El Socialista Cristiano.
Estas preocupaciones por conciliar el socialismo con los principios cristianos se fraguó en un grupo muy activo de cristianos y clérigos de la Iglesia Anglicana. Habían desarrollado una intensa sensibilidad social porque eran testigos de los estragos que en la sociedad estaba causando el desarrollo de la Revolución Industrial. A algunos de ellos les había llegado el eco de las ideas del francés Lamennais, pero también las ideas de Owen en su país. Precisamente, la influencia de éste es evidente en la defensa del cooperativismo. En el mismo año de 1850 se creó la Society for Promoting Workingmen’s Associations, una cooperativa cristiana.
John Minter Morgan fue el principal pensador de esta corriente. Ya en 1827 había publicado la Investigación sobre la propiedad privada y sobre la autoridad, donde defendía que el origen del socialismo estaría entre los esenios, una secta judía, que podría ser considerada como una precursora de los cristianos. Estas consideraciones le servían para criticar las consecuencias de la Revolución Industrial en el hombre. Por eso propugnaba la vuelta a la vida en comunidad. El problema era el individualismo. Esa vida comunitaria se articularía a través de pueblos autosuficientes bajo la tutela de la Iglesia Anglicana, en una suerte de utopía, porque sus principios owenistas nunca desaparecieron. En una línea parecida de combinación de owenismo y socialismo cristiano estaría Lloyd Jones (1811-1886).
Por su parte, John Malcolm Forbes Ludlow (1821-1911), que fue el editor del diario mencionado, se dedicó al compromiso con los pobres de Londres, y al movimiento de cooperación mutua a través de las conocidas como sociedades amistosas. En este ámbito fue secretario de la Comisión Real de sociedades amistosas en los años setenta, manteniendo otras responsabilidades en este ámbito hasta los años noventa.
Frederick Denison Maurice (1805-1872) fue uno de los socialistas cristianos británicos más destacados. Fue teólogo y es santo en el anglicanismo. En 1838 escribió, The Kingdom of Christ donde sostuvo que la política era inseparable de la religión, y que, en consecuencia, la Iglesia debía involucrarse en el principal problema de su época, la cuestión social. Rechazó el individualismo y la competitividad por ser un principio egoísta. La alternativa pasaba por el socialismo. Denison apoyó al cartismo, y a finales de los años cuarenta impulsó el socialismo cristiano con Charles Kinsey y Thomas Hughes. Estuvieron en el lanzamiento del periódico El Socialista Cristiano, y en el titulado Politics of the People.
Por su parte, Thomas Hughes (1822-1896), que quedó muy impresionado con la obra mencionada de Denison, sería el gran activista del socialismo cristiano británico. Con Kingsley y Frederick Maurice puso en marcha el grupo de los Socialistas Cristianos, exponiendo sus ideas en los periódicos que hemos citado, pero, sobre todo en un conjunto de panfletos que se agruparon bajo el título de Tracts on Christian Socialism.